Cada signo del Zodiaco tiene su forma de enfrentarse al dolor. Cada uno sufre a su manera. Unos prefieren callarse y tragar hasta que no pueden más. Otros, en cambio, son de los que optan por hablar de ello para que al final no termine doliendo más de la cuenta. Así es cómo se relaciona Sagitario y el dolor:

Cuando Sagitario se encuentra en una situación de dolor máximo y no sabe bien por dónde tirar, es como si tuviese una bola de pelo gigantesca en la garganta que no le deja respirar. Es como si tuviese un nudo en el estómago que no le deja hacer su vida con normalidad. Sagitario no es una persona que huye de sus problemas, no es alguien con un cajón del olvido donde lo entierra todo. No es esa típica amistad que se queja de todo y que luego no pone solución a nada. O que se queja por quejar. No. Sagitario no es así.

Cuando Sagitario tienen que hacer frente a una sensación tan oscura como al de dolor, estrés o angustia emocional, se le nota. No lo puede esconder. Tampoco quiere la vedad. Sagitario en el tema de fingir no es el rey. Es un libro abierto. No hace falta conocer su esencia a fondo para darse cuenta. No hace falta tener un manual de instrucciones para saber realmente que Sagi no lo está pasando bien. Con mirar un poco su actitud, basta.

Sagitario es transparente. Su corazón es enorme y cuando no está bien, se ve. Se siente. El ambiente lo nota. Las sonrisas ya no son tan grandes. Ya no hay bromas. Ya no hay ironía. Sagitario se apaga lentamente con la crisis existencial, pero de la misma forma que pierde brillo, lo renueva. De la misma manera que cae, se levanta. Pero mejor. Siempre a mejor. Cuando lo supere, cuando se dé cuenta de quién es y de lo que vale, deslumbrará. Ahí sí que nadie podrá contra su felicidad.