Si has nacido el 10 de agosto, eres quien se viste de social, la verdad es que interactuar con el resto nunca ha sido un problema. De hecho, cuando te pones serio es porque realmente no toleras a la otra persona. Tu energía es magnética, de ese tipo de personas que contagian su forma de ser. Tienes una ambición tan grande que se convierte en tu inspiración, no hay nada que no puedas lograr. Desde el momento en que te planteas objetivos los cumples. Eres perseverante y esa es la razón por la que siempre logras lo que quieres.

Eres Leo, así que sabes que la vida no puede ser perfecta todo el tiempo. Sin embargo, tienes la fortaleza para enfrentar los momentos malos y buenos. No hay nada con lo que no puedas. Prefieres caerte mil veces luego de intentarlo, que quedarte de brazos cruzados. Eres sinónimo de amor, de pasión, de confianza. Las personas que llegan a tu vida te toman como confidente. Porque tienes una manera muy peculiar de motivar a todo el que se atraviesa en tu camino.

Si hay algo que te distingue del resto es la manera tan bonita en la que brillas, en la que te lanzas al éxito aunque sientas lo pesado de la venda en los ojos. Rara vez te quedas de brazos cruzados, estás acostumbrado a salir a luchar por lo que quieres y vaya que tus expectativas son altas.

Los nacidos el 10 de agosto, son quienes no se conforman con restos, hace mucho que aprendieron a marcar sus límites y ahora no van a permitir que cualquiera llegue a su vida a hacer con ella lo que se les antoje. Lo que más odias es la mediocridad, no entiendes como hay tanta gente llena de habilidades esperando que la vida milagrosamente les arroje las cosas del cielo.

Eres sinónimo de intensidad, tu lado impulsivo es el que te mantiene al día, no te conformas, tus expectativas son altas y no piensas bajar la guardia por nadie. Puede que tu lado temperamental no siempre esté a tu favor, pero la mayoría de las veces se vuelve el combustible que necesitas para seguir avanzando.

Es claro que no todo en tu personalidad es miel sobre hojuelas, hay ciertos rasgos que te ponen entre la espada y la pared. Para empezar, te preocupas de una manera excesiva, tu mente no para y tu deseo por tener todo bajo control puede ser una de las razones por las que terminas en crisis. Por ello, es que muchas veces terminas siendo melodramático y pesimista.

Además, tienes un lado vanidoso con el que pocos pueden lidiar, parece que entre más brillas más quieres gritarlo al mundo y no todos están preparados para ello. Sin duda, lo que más te cuesta parar es tu parte controladora, lo que se puede volver una piedra en el zapato para muchos.

Tu símbolo astrológico es el León, esa es la razón por la que te cuesta aceptar que los demás también pueden tener la razón. Estás acostumbrado a ser líder, tu parte dominante es la que ama tener la última palabra y cuando no es así puedes molestarte mucho. Tu elemento es el Fuego, es por ello que siempre estás trabajando bajo objetivos, es tu lado inteligente, valiente y con ganas de romper con todo ese montón de estereotipos absurdos.

El Sol es quien te gobierna, esa es la razón por la que amas convertirte en el centro de atención. Es tu parte llena de energía, de calidez, de amor, pero también de un poco de egoísmo. Por su parte, la numerología dice que tus números de la suerte son el 2, 6, 11, 17 y 20.

Si has nacido el 10 de agosto, en el amor eres quien se entrega con pasión, quien goza ponerle un toque de aventura a todo. Eres el tipo de pareja que no suelta, te gusta apoyar y que ese ser que amas vuele lo más alto que pueda. Eres quien goza del afecto, del cuidado y la estabilidad. Eres de los que aman con gallardía, sin miedo a las ataduras, al contrario, quieres algo a largo plazo que te llene en todos los sentidos. No tienes prisa, pero prefieres poner las cartas sobre la mesa desde un principio. Odias cuando se te cruzan amores que no saben lo que quieren.

Eres como tu color de la suerte, el naranja, el color que le hace honor a la energía desenfrenada. Es el que te llena de vida, el que te abraza y te reinicia. Eres sinónimo de inspiración, de esperanza, el tipo de persona que te impulsa a luchar por tu mejor versión. Eres esa carcajada que nunca está de más, la que te recuerda el sentido de la vida.