Si has nacido el 10 de marzo, eres una persona súper sensible, en todos los aspectos. Las cosas te afectan con facilidad, tanto física como mentalmente. Por eso, tu prioridad en la vida es vivir en paz, sin dramas, sin que nadie se meta en tu vida. Todo esto se debe a que has tenido que vivir situaciones que han desestabilizado demasiado tu tranquilidad. Lo que más valoras es la paz, no hay duda alguna. Haces todo lo posible por evitar situaciones traumáticas, incluso huyes sin dar explicaciones cuando sabes que te van a terminar haciendo daño.

Eres una persona muy compasiva y con una empatía muy desarrollada. Inviertes mucho tiempo de tu vida en conocerte a ti mismo, en saber cuáles son tus limites, en comprender tus dudas. Al mirar tanto hacia dentro, eres consciente de cuáles son las cosas que más nos duelen y más nos hacen sufrir. Sueles ser muy protector y comprensivo con tu gente. Incluso muchas veces tienes que recordarte a ti mismo no ser demasiado protector con los demás…

Te gusta llamar un poquito la atención, aunque no eres una persona egocéntrica ni nada por el estilo, pero sí que te gusta que la gente te mire. Además, robas todas las miradas sin ni siquiera proponértelo. Cuando entras en un sitio, todo el mundo se gira a mirarte. Mucha gente te envidia porque eres tan natural, tan sincero contigo mismo, tan amable, que caes bien con facilidad.

Uno de tus pequeños “defectos” es que sospechas mucho de la gente y tu mente puede llegar a inventarse las razones por las que la gente no quiere estar en tu vida. No confías con facilidad en los demás, sobre todo cuando se trata de amor. Esto puede ser un problema para tus relaciones porque si no te controlas, puedes llegar a ser muy celoso con tu pareja. No quieres que te hagan daño y haces todo lo posible por protegerte a ti mismo.

Si has nacido el 10 de marzo, eres de esas personas que hasta que no está seguro del todo no te comprometes. No quieres someter a tu corazón a ningún peligro, no quieres darle la oportunidad a alguien de que pueda rompértelo así sin más. Para que te comprometas con alguien, tienes que sentirte súper seguro a su lado, sino nada.