Si has nacido el 11 de febrero, eres una persona con una mente súper inquieta. Tienes un espíritu súper joven y te caracterizas por ser alguien muy aventurero. Transmites muchísima dulzura al mundo, aunque tú sabes que dentro de ti vive un adolescente rebelde que no para de cometer locuras. Eres súper creativo y durante toda tu vida vas a saber sacar partido a tu creatividad. Siempre vas a reinventarte y eso dice mucho de ti.

Intentas mantenerte ocupado la mayor parte del tiempo. Y muchas veces, por culpa de esto, caes en episodios de estrés muy heavys. Pero también, gracias a esto, eres capaz de superar cualquier obstáculo que la vida te ponga delante. A lo largo de los años, gracias a tu inteligencia, te empiezas a dar cuenta de que eres capaz de trabajar de forma autónoma. No necesitas a nadie para sacar adelante tus proyectos. En el trabajo de tus sueños, tú eres tu propio jefe.

Eres una persona sencilla. Mientras otros adoran el lujo, la riqueza, los billetes, tú te conformas con poco. Obviamente te gusta tener tus caprichos, pero no eres una persona muy ostentosa. Buscas encontrar el placer y la felicidad en los pequeños detalles de la vida, en tu gente, en lo bello del día a día.

Te gusta relacionarte con todo tipo de personas. La verdad es que no le cierras puertas a nadie. Incluso a veces, puedes llegar a juntarte con gente súper rara y random, pero a ti te gusta porque aprendes mucho de todo el mundo. Cuando te enamoras, puedes llegar a ser muy cariñoso y atento, aunque la gente no se lo crea. Quizás te cueste un poco expresar tus sentimientos. Decir el primer ‘te quiero’ para ti no es nada fácil. Pero aún así, te muestras alguien sensible y nada egoísta. Sabes cuáles son tus defectos y por eso, explotas al máximo tus virtudes. Te gusta ser detallista con la gente a la que quieres.

Tienes muchísimo autocontrol emocional como buen Acuario que eres. Muchos te envidian por la templanza que tienes. Aunque es cierto que a veces, cuando llegas al límite, ese autocontrol desaparece y lloras cuando no quieres hacerlo. Y está bien dejar salir las lágrimas… Eso sí, cuando algo te afecta o cuando alguien te ha hecho algo que no te ha gustado, te vuelves alguien indiferente, frío e incluso, un poquito calculador. No sabes gestionar bien este tipo de conflictos, siendo sinceros. Menos mal que dentro de ti tienes una fuerza interior increíble y unas ganas de comerte el mundo que harán que nunca abandones.