Si has nacido el 16 de febrero, tienes una personalidad MUY magnética, capaz de atraer a todo el mundo. Eres muy generoso con los demás, pero también sabes ser humilde y respetuoso con la gente que te rodea. Naciste bajo el signo Acuario, un signo de aire que te convierte en una persona que a lo largo de su vida luchará al máximo por la justicia. Eres de esos que siempre se para a escuchar la versión de todo el mundo, de los que mira los dos puntos de vista cuando surge un conflicto.

Tu personalidad tiene un lado crítico y es que normalmente tiendes a ser introspectivo. En vez de enfrentarte a tus emociones y verbalizarlas para poner encontrar ayuda, tu huyes, te escondes y prefieres guardártelo todo para ti. Cuando las cosas van mal, te cuesta mucho poner palabras a todo esto. Pero aún así, eres una persona MUY romántica, más de lo que el mundo es capaz de imaginarse. Porque puedes tener tus problemas, como cualquier persona, pero tienes un corazón enorme. Cuando te enamoras, aunque parezcas frío al principio, puedes llegar a ser MUUUUY intenso. Hasta el punto de engancharte al máximo a tus relaciones.

Te gusta mucho relacionarte con la gente. De hecho, aunque seas independiente, no puedes vivir sin compartir tus mejores momentos con personas que son importantes para ti. Eres una persona muy humanitaria que no tiene problema en ayudar a los demás. También te gusta mucho la naturaleza y sobre todo los animales. Sin duda, necesitas estar constantemente en contacto con la naturaleza.

En lo sentimental, cuando encuentras pareja, te enganchas a ella al máximo. Y aunque la relación termine no funcionando, no la dejas así como así. Puedes llegar a ser un poquito celoso a pesar de todo. Cuando hay problemas, vas guardando y guardando hasta que estallas bruscamente. Cuando esto sucede no te sientes orgulloso de tu comportamiento. En general, necesitas amor de personas con las que compartas intereses.

Hay dos cosas a las que le tienes muchísimo miedo. La primera es a perder el control de tu vida y la segunda a perder tu libertad. Si empiezas a sospechar de que hay una persona que te está robando alguna de las dos, huyes sin dar explicaciones. No puedes quedarte cuando sabes que está en peligro tu tesoro más preciado.