Si has nacido el 21 de septiembre, confías fielmente en tus corazonadas, porque tienes la intuición en cada poro. La verdad es que no eres el tipo de persona que se lanza al ruedo sin antes analizar de forma meticulosa los pros y los contras. Además, si algo no te da buena espina, prefieres seguir tu camino por otro lado. La precisión es tu segundo nombre y cuando el resto no lo entiende, no pierdes el tiempo en dar explicaciones. Te da igual si te llaman egoísta, tú sabes lo que vales y lo duro que es trabajar por cumplir tus objetivos, no puedes desistir ahora.

Eres Virgo, tu actitud destaca en el resto, porque tienes una manera muy sofisticada de desenvolverte. Si hay algo que detestas es que te involucren en dimes y diretes, de los que ya no eres parte. Eres un ser muy intenso cuando se trata de poner límites, porque has aprendido que hay personas que sólo tienen el objetivo de llegar a tu vida para amargar o adjudicar responsabilidades que no te corresponden. No obstante, tu carácter noble y directo ha sido la clave para no caer en un problema tras otro. A veces, prefieres pasar desapercibido, no te gusta mucho que el resto de las personas se enteren de tus planes. Prefieres mil veces trabajar en silencio antes que permitir que terceros opinen de algo que ni conocen. Tu verdadero yo está lleno de buena vibra, dedicación y así te piensas mantener. Eso de abrirle las puertas a gente sombría no es lo tuyo.

Los nacidos el 21 de septiembre, son seres muy astutos, siempre van un paso adelante y el conformismo ni lo conocen. No están esperando que los milagros les den lo que siempre han querido. Al contrario, salen a buscar oportunidades, sin importar las veces que terminen con lágrimas en los ojos. Si hay algo que tienen claro es que la vida no es color de rosa y que no queda más que salir a sudar la gota gorda o de plano se van a quedar sin nada. Pese a que gozan de sus éxitos, como cualquier otra persona, su objetivo no es humillar a nadie, al contrario, si está en sus posibilidades ayudar a alguien lo hacen sin esperar nada a cambio. Justo ahí es cuando la vida les regresa todas esas bendiciones desinteresadas. Sí, puede que haya momentos en los que no tengas ganas de nada, pero los bajones no te duran toda la vida y ahí es cuando demuestras de lo que estás hecho.

Desde luego, no todo en tu personalidad es perfecto, hay ciertos rasgos que son bastantes negativos y que hasta a ti te molestan en algunas ocasiones. Además, de ser un gran crítico, reservado y muy cuidadoso. También tienes un lado sensible y ansioso, hablo de ese que realmente no entiende de razones, que cuando quiere algo se encapricha y no piensa mucho en los de su alrededor. Eso sin contar que tu peor enemigo es la inconsistencia, estás tan enfocado en no cometer ningún error que dejas de lado cosas importantes.

Tu símbolo astrológico es la Virgen, es quien te mantiene con la cabeza en alto en medio del dolor. Es tu parte valiente, la que no le teme a la introspección. De igual manera, es tu lado persistente y delicado. Esa es la razón por la que puedes parecer una dulce paloma y en el momento menos pensado te conviertes en lobo. Tu elemento es la Tierra, gracias a él tienes confianza, plenitud y recurres a tus raíces cuando es necesario alzar el vuelo. Tu planeta regente es Mercurio, es tu parte comunicativa, talentosa, la que no lo piensa dos veces cuando hay que derrochar brillo. Por su parte, la numerología dice que tus números de la suerte son el 1, 9, 11, 16 y 27.

Si has nacido el 21 de septiembre, en el amor eres una pareja muy compasiva, siempre intentado ponerse en el lugar del otro. Además, eres muy refinado, tierno y cariñoso. Tu manera equilibrada de demostrar amor hace que te vuelvas el ser más entrañable. Rara vez caes en lo emocional, prefieres poner por delante la lógica, por lo que muchas veces te pueden describir como alguien frío, pero… prefieres ser realista antes de perderte en un montón de corazones de papel. Tu mal humor lo controlas, no pierdes la razón por cualquier cosa y siempre prefieres decir las cosas de frente. Eso de acumular rencores no va contigo.

Eres como tu color de la suerte, el azul marino, el color que honra la fuerza, la profundidad, el amor. El color de los elegantes, de los que se roban las miradas en cada sitio. El color de los que están dispuestos a tomar los retos aunque les tiemblen las rodillas. Es el que representa la calma, la inteligencia y el análisis.