Si has nacido el 23 de noviembre eres una persona que habitualmente se aleja de los dramas de los demás. No te gustan las peleas ni las confrontaciones y si puedes, las huyes sin pensártelo dos veces. Eso sí, cuando ya te acorralan, terminarás encarándote. Pero vamos, si puedes dar un paso atrás y hacer tu vida por otro lado, mucho mejor.

En términos generales, eres muy buen profesional. Si te involucras en algo es para que salga bien. Contigo, la mayoría de los años comienza la temporada de Sagitario así que, también tienes ese puntito canalla y espontáneo que te hace un ser tan especial. Además, tu facilidad de palabra hace que todo sea bastante fácil. Vamos, que se te da genial hablar para conseguir exactamente lo que quieres. Así, convences a tus amigos de lo que deben hacer, das buenos consejos, buenas charlas, llevas a la gente por el buen camino y lo mejor es que de alguna manera te hacen bastante caso. Si lo piensas bien, puedes hacer el bien Sagi, mucho bien.

Normalmente, los nacidos este día suelen evolucionar demasiado deprisa así que, si tú eres uno de ellos, habrás notado que de la infancia a la adolescencia o de la adolescencia a la madurez los cambios han sido muy grandes.

Te gusta superarte cada día. Eres Sagitario y el hecho de poder expandirte, o de poder crecer es lo que más te gusta en el mundo. No quieres estancarte o ser uno más en esta sociedad y te encantaría que el mundo pudiera recordarte por algo importante. Siempre te gustará soñar, seas niño o adulto y probablemente eso sea lo que te impulse a conseguir tus metas. Esa chispa, esas ideas que están dentro de ti, esa ilusión tiene que estar encendida porque si no, es como si estuvieras muerto en vida. Sin motivación tu vida no tiene sentido.

Si has nacido el 23 de noviembre es probable que te sientas atraída/o por las personas que tienen un carácter fuerte pero que son positivos. De nada sirve en tu vida lo tóxico aunque es cierto que muchas veces, es lo que ves después. Te gusta la gente natural y espontánea. La gente que es como es y que no esconde sus defectos. Al final es algo que terminará saliendo tarde o temprano así que, ¿para qué esconderlos? Es cierto que tú, a pesar de que pides naturalidad, podrás esconder algunas cosas que no tienen que ver tanto contigo y tu personalidad si no más bien con tu entorno. Si hay algo que te hace sentir avergonzado, lo esconderás. Al menos hasta que se pueda.

Las disciplinas espirituales como el yoga, la meditación, el mindfulness o los ejercicios de respiración te vendrán genial en los momentos de caos. Porque, aunque no lo parezca, tendrás muchos en tu vida. Y probablemente no vengan tanto de ti si no de las actuaciones de los demás que terminarán salpicándote.

Puedes llegar a ser una persona muy feliz siempre y cuando entiendas que solo puedes cambiar lo que está dentro de ti. Lo demás, hay que afrontarlo, no cambiarlo.

2020-11-25T16:31:35+02:00