Si has nacido el 27 de diciembre, eres Capricornio y a pesar de ser testarudo y además, muy pero que muy firme, te cuesta decir no. Y tendrás que recordarte mucho a lo largo de tu vida que decir no a los demás muchas veces significa decirte sí a ti misma/o. Por fuera, como casi ocurre con cualquier Capricornio, parece que eres una persona fuerte, bastante estricta y perfeccionista y con alma de líder. Por dentro, tienes un corazón de oro, y todo el que te conoce lo sabe. No son cosas incompatibles. Además, también tienes una parte muy marcada de héroe, al final, eres una persona súper servicial y te sientes bien ayudando a los demás cuando te lo piden. Esa característica es muy de Capricornio. Ayudar, estar ahí siempre, con buenas o malas formas, suave o bruto, pero al final, estando. Que es lo que vale.

Si tuvieras que definirte lo harían poniendo por delante la palabra “nobleza” y es que, te enorgulleces de ello. De ser así incluso cuando la vida te ha dado más de una patada y te ha llevado a límites de los que pensabas que no serías capaz de salir. A pesar de todo, sigues siendo buena persona, compasiva y amable. Porque entiendes que siempre habrá alguien que lo pase peor que tú o que no tenga tu fortaleza para seguir adelante, para salir de esa.

Muchos tratan a los Capri como personas que no tienen ni corazón ni escrúpulos. Tu puedes comportarte a veces así. Pero posiblemente lo hagas con personas que se lo merezcan o que tu creas que tienen que aprender una lección importante en la vida.

Esa generosidad y esa manera afable de hacerlo todo puede generarte muchos admiradores, personas que están ahí y que de alguna manera ven en ti un ejemplo grande a seguir. Tú eres de los que prefiere trabajar y hacer y que sea después el éxito el que haga ruido. No eres de vender la piel del oso antes de cazarlo porque la humildad forma parte de uno de tus valores más preciados. Ya llegará lo demás después.

En el amor, no es raro que te sientas atraída/o por personas un poco egoístas y además poco convencionales. Vamos, los “malotes” o esos tipos que van de duros. A pesar de que tu esencia es independiente, en este sentido sí que puedes volverte un poco más dependiente. Quizás por el miedo o la inseguridad que te “causan” ciertos comportamientos de ciertas personas. Deberás tener cuidado de no volverte demasiado dependiente y sobre todo ser consciente de que debes dar tanto como tomes o como te den.

Puedes tener cierta inclinación hacia algunas enfermedades mentales como la ansiedad o la depresión que además, llegan por la extrema preocupación por todo. Tu naturaleza es generosa y dar con malas personas sin cortar pronto la situación puede desembocar, con el paso del tiempo, en algo así. Cuidado.