Si has nacido el 4 de octubre, eres un alma que va en contra de lo sumiso. Puede que haya días en los que no tengas ganas de nada, en los que tus huesos te pesen, en los que la mirada se llene de lágrimas. Sin embargo, te levantas, tienes una valentía deseosa por dejar huella. Sabes que cada tropiezo te ha ayudado a moldear tu carácter y que aunque muchas veces te sientes perdido, al final siempre encuentras el camino correcto. Eres la abeja reina, que llegó aquí para hacer la diferencia, para aferrarse a construir una enorme colmena y nadie te hará cambiar de opinión. 

Eres Libra, así que relacionarte con los demás nunca ha sido complicado. Es cierto, al principio te cuesta trabajo, porque no quieres abrir las puertas de tu corazón a seres crueles, que lo único que hacen es robarte tu energía. Te gusta ir más allá, encontrar gente bonita, de la que te aporta en todos los sentidos. No quieres drama, ya bastante complicado es salir adelante como para todavía agregarle otra raya más al tigre. Estás aquí para ser, para vivir, reír, cantar, bailar, para simplemente gritarle al mundo que a pesar de tantos golpes no te vas a rendir. Disfrutas el momento, dejando de lado lo material. Es decir, te gusta la buena vida y por lo mismo trabajas muy duro, pero en el fondo sólo quieres transparencia, de ese tipo de personas que te toman fuerte de la mano sin importar cómo te encuentres. Estás acostumbrado a tu parte luminosa, pero también a la sombría y, ahí es cuando te das cuenta lo que en verdad vale la pena. Tus amigos, tu familia, hacer lo que amas, eso no se compara ni con todos los ceros del mundo en tu cuenta.

Los nacidos el 4 de octubre, son seres que dan calma, que tienen tanta sabiduría en sus consejos que te devuelven la esperanza, incluso en los días más grises. Su simpatía es genuina, la que no tiene que fingir algo que no es. Si les nace ayudar, lo hacen, pero no los obligues a estar en un sitio en el que no se sienten cómodos. Porque justo ahí es cuando la amargura se hace presente. Un Libra puede ser dulce, amable, empático, pero no es hipócrita, no te confundas. Es quien agradece tu existencia, pero también quien tiene los pantalones para ponerle punto final a las relaciones tóxicas. Hay momentos en los que no queda más, en los que tienen que arrancarse desde las entrañas a personas que adoran, pero que en el fondo saben que les hacen más daño que bien. Los Libra no son perfectos, ni esperan que el resto lo crea, pero se esfuerzan todos los días en su mejor versión, así que no piensan detenerse por ninguna piedra en el camino. 

Por supuesto, hay rasgos negativos en su personalidad. No siempre son tranquilos, elocuentes y solidarios. A veces, su parte egoísta es la que toma las riendas de todo, en especial cuando alguien los lastima. Ahí su lado vengativo puede hacer llorar a más de uno. Lo bueno, es que el rencor no les dura mucho. No obstante, no permiten que les veas la cara, odian descubrir que aquella persona a la que le dieron todo resultó ser lo peor. 

Tu símbolo astrológico es la balanza, ahí se encuentra tu equilibrio, la manera en que tienes que pensar las cosas una y otra vez. Es tu parte reservada, la que analiza meticulosamente. Tu elemento es el aire, ahí se encuentra la comunicación, honestidad y las ganas que tienes de superarte en todos los sentidos. Tu planeta es Venus, tu lado romántico, entregado, el pasional, el que te hace cometer un montón de locuras, que muchas veces son lo mejor que te ha pasado en la vida. Por su parte, la numerología dice que tus números de la suerte son el 2, 7, 15, 18 y 27. 

Si has nacido el 4 de octubre, eres un amante que escucha a la intuición, necesitas sentir la buena vibra del otro para poder entregarte de verdad. Cuando amas lo haces de una forma cariñosa, atenta, te gusta darle seguridad a esa persona. Buscas algo estable, alguien que esté dispuesto a mejorar mientras te toma de la mano, alguien que no se asuste de tus defectos y manías. Una persona que te diga que estará en las buenas y en las malas. Un compañero, al que antes de amante puedas decirle amigo, eso es lo que en realidad te llena a nivel emocional, mental y físico. 

Eres como tu color de la suerte, el azul, el color del cielo sobre el mar. El color de los que no se cansan de buscar una armonía, de los que tienen los pies bien puestos sobre la Tierra. El de los quisquillosos, inseguros, pero también muy valientes. El de los que te cambian la vida en un abrir y cerrar de ojos.