A penas han pasado tres meses desde que comenzó el 2019, pero este venía bien cargado de lecciones y de consejos. Ha sido muy poco tiempo, pero aún así, el 2019 ya nos ha enseñado miles de cosas y hemos ido madurando poco a poco, día a día. Lo que el 2019 te ha enseñado a ti, Virgo, es a dejar de arrepentirte por errores del pasado.

Por lo general, Virgo, tú eres una persona que odia equivocarse y que cuando algo sale mal, se arrepiente mucho de todo lo que hizo. Siempre quieres hacerlo todo bien, quieres que todo salga perfecto. Y el 2019, además te recordarte otra vez de que la perfección no existe, te ha enseñado a ser un poco más flexible. Todavía queda mucho camino por recorrer, porque es muy difícil cambiar esos pequeños defectos de un día para a otro, pero al menos sabes cómo empezar y ya tienes los trucos para seguir hacia delante.

El 2019 también te ha enseñado a dejar de preocuparte tanto por hacer felices a los demás y a preocuparte más por hacerte feliz a ti mismo.

Antes, siempre estabas pendiente de agradar a todo el mundo y de no hacer daño a nadie con tus actos. Por lo general, estabas demasiado pendiente de los demás, de hacerlos felices, de que tuvieran todo lo que en ese momento necesitaban. Pero te has dado cuenta de que la vida no funciona así y que al final, cada uno actúa por y para su propio beneficio.

Te estabas cansando de estar ahí siempre para los demás y que luego no estuviera nadie a tu lado. Así que has decidido mirar por ti antes que por los demás y hacerte feliz a ti mismo antes que a nadie más. Y a partir de ahí has notado un cambio en tu vida, ¿verdad, Virgo? Te sientes con más fuerza, con más ganas de seguir adelante, incluso con mucha más autoestima. Al final el 2019 va a traerte más cosas buenas de las que te imaginabas.

Sigue así, Virgo, porque el 2019 no acaba aquí, todavía hay muchos días por delante. Esto solo acaba de aprender y tú tienes sed de aprender, de madurar, de crecer, de ser mejor persona. Así que estate preparado porque el 2019 viene pisando bien fuerte y cuando menos te lo esperes, otra lección más habrás aprendido.