Cada signo del Zodiaco tiene su forma de enfrentarse al dolor. Cada uno sufre a su manera. Unos prefieren callarse y tragar hasta que no pueden más. Otros, en cambio, son de los que optan por hablar de ello para que al final no termine doliendo más de la cuenta. Así es cómo se relaciona Virgo y el dolor:

Virgo no sabe lidiar con el dolor y la angustia. No sabe dar carpetazo todo eso que l deja roto por dentro. No sabe ignorar sus problemas. A ver, en algunos casos sí. Cuando se trata de hacer el vacío alguien que le ha hecho mucho daño, daño de verdad, por pura protección y como lección para que no vuelva a hacer más daño en un futuro, es el mejor de los mejores. Pero cuando se encuentra de frente con una situación demasiado dolorosa, se bloquea. No por mucho tiempo, pero cae. Cae en una espiral de pensamientos negativos que no le dejan seguir hacia delante. Cae en un torbellino muy oscuro que le incita a pensar en cosas negativos. Cae en la peor situación para una persona tan controladora. Virgo cae en la desorganización absoluta.

Todo se le escapa de las manos. El puzzle no tiene todas las piezas. La angustia sube y sube como la espuma. Hasta que Virgo explota y no puede más. No puede con la rabia que le nace por dentro. No puede con las ganas de querer y no poder. No quiere tener esa sensación entro de su cuerpo. Virgo quiere preguntas con respuesta, hechos y no palabras, verdades y no falsedades. Así que sí, Virgo, lo reconoce.

Las situaciones dolorosas y de angustia máxima son una mierd*, pero ¿quién ha dicho que no pueda salir hacia delante? ¿Quién se cree le cuento de que Virgo tirará la toalla y se dará por vencida/a la primera? Aun así, aunque todo pinte negro, Virgo saca a relucir su fuerza interior, su coraje interno y su inteligencia para darnos a todos una lección de superación, educación y fuerza en toda regla. Es Virgo y nadie esperaba menos.