Todo el mundo ha sentido ansiedad alguna vez en su vida. Cada signo del zodiaco tiene una forma diferente de manifestarla e incluso, de enfrentarse a ella. La salud mental es algo súper importante y si sientes que necesitas ayuda, lo mejor es pedirla a un profesional. Hay que cuidarse muchísimo, tanto por fuera como por dentro. Así es la relación de Virgo y la ansiedad:

Tu problema con la ansiedad, Virgo, es que piensas demasiado, le das demasiadas vueltas a las cosas. Siempre lo has hecho y ese exceso de pensamientos es lo peligroso para ti. Sabes que no está en tu mano solucionar muchas cosas pero aún así, no puedes permitir ver a alguien que quieres estar mal y no poner todas tus armas para ayudarle. El problema muchas veces es que te obsesionas demasiado. Quieres cambiar la forma de ser de personas que no son tan buenas como crees, de personas que prefieren seguir siendo malas.

Virgo, podrás tener todos los problemas del mundo, podrás ser obsesivo, a veces también compulsivo, podrás tener tus manías particulares, incluso tus supersticiones, pero eres buena gente. Por todo lo que cargas a tus espaldas te llega toda esa ansiedad que a veces no sabes ni cómo controlar. Das mucho, estás ahí el primero cuando alguien te necesitan. Eres capaz de dejarlo todo por acudir en la ayuda de esa persona que quieres. Y por desgracia a veces, haces de los problemas del resto los tuyos propios. Todo eso pesa Virgo, y pesa demasiado…

En el amor, te desestabilizan las mentiras y sobretodo la incertidumbre. Eso de que no sean claros o no te digan del todo lo que está pasando, puede generarte un poco de ansiedad. Tú quieres la verdad de todo, aunque duela, ya serás tú quien la digiera, ya serás tú quien la asuma. Pero cuando las cosas están en el aire y sabes que además, te están engañando en tu cara, te pones enfermo. No lo soportas, eso te hace mucho más daño que cualquier verdad, por mucho que duela. A veces hay que aprender que el mundo no cambia Virgo, a veces hay que aprender que la verdad tampoco cura, que lo mejor es correr un velo y empezar de cero.