No todo es tan bueno como te imaginabas, Tauro. Nunca vas a llegar a ser tan perfecto como siempre quieres ser. Y tienes que empezar a asumirlo… Es hora de aceptar que tienes muchos problemas en tu vida cotidiana por culpa de ese carácter y por culpa de ser Tauro. Ya está bien de hablar solo de lo bueno, ahora toca sacar a la luz tu lado más oscuro, ese lado que te hace ser alguien malvado. Vamos a hablar de las razones por las que eres el peor signo del Zodiaco:

1. Eres muy terco, Tauro, demasiado terco.

Por fuera, puedes parecer una persona serena y tranquila, pero por dentro eres una persona que tiene bien claras sus ideas, que sabe qué es lo que quiere y lo que no. Y, Tauro, no habrá nada ni nadie te intente quitarte esas ideas de la cabeza. Que sí, que está bien tener claro cuales son tus miedos, pero es que ser tan terco te hace ser muy poco flexible frente a los consejos que los demás intentan darte. Para ti, cambiar de opinión o dar tu brazo a torcer es sinónimo de debilidad y de vulnerabilidad. Lo aceptes o no lo aceptes, todo el mundo sabe que este es uno de tus peores rasgos…

2. El dinero es mucho más importante de lo que lo demás imaginan, Tauro.

Y eso puede llegar a ser un gran problema. Eres de ese tipo de personas que le obsesiona ahorrar y que digamos que no malgasta su dinero en cosas innecesarias. Eres demasiado precavido y no vives la vida que quieres vivir por culpa del dinero. Te encanta el dinero y hay que admitir que eres un poco materialista… Pero ¿qué le vamos a hacer si prefieres la calidad a la cantidad? Prefieres tener una vida estable, con tus pequeños caprichos y con tu colchón de seguridad, antes que ser un derrochador y gastarte los ahorros en tonterías y en estupideces.

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3. Eres muy pero que muy perezoso y según dicen, la pereza puede llegar a ser el peor enemigo del hombre.

Y está claro que es tu mayor enemigo, Tauro. Que sí, que eres terco, que si se te mete algo entre ceja y ceja vas a hacer cualquier cosa para conseguirlo, pero es que hay veces que la pereza se interpone entre tus sueños y la realidad. Puede que sí que luches y trabajes para conseguir tus propósitos. Pero el problema realmente llega cuando alguien te dice las cosas que debes hacer y te empieza a recordar todas las responsabilidades que tienes pendientes.

Eres muy perezoso a la hora de trabajar en proyectos que involucran otras personas, o proyectos que no te gustan demasiado. Y tu pereza va mucho más allá de todo esto, también está presente en las relaciones y eso, Tauro, si que puede llegar a ser muy peligroso.

4. Siempre estás intentando tenerlo todo bajo control. Haces ver a los demás que el que manda siempre eres tú, Tauro, pase lo que pase.

No dejas que nadie toque tus cosas, ni que nadie intente quitarte el puesto. Te cuesta mucho confiar en los demás y por eso, prefieres hacerlo todo tú mismo. Admítelo, Tauro, te encanta mandar, te encanta ser quién lleve las riendas en cualquier situación. Te sientes bien cuando la gente te hace caso. Esta obsesión por el control no es tan sana como piensas, Tauro… Puede convertirse en una obsesión real si no intentas ser más flexible y dejar que los demás también puedan tomar el control de la situación en algún momento.

5. Eres tan posesivo y protector, que puedes llegar a ser bastante celoso. Sí, Tauro, ya es hora de admitirlo, ya es hora de aceptar que eres así y no hay más.

Y eso es algo que puede restarte puntos, es algo que te hace no ser perfecto. Cuando por fin consigues algo después de mucho esfuerzo, haces cualquier cosa para protegerlo, CUALQUIER COSA. Lo defenderás a capa y espada y lucharás contra todo lo que se interponga. Eres posesivo, sí, pero en realidad hay que entender que te ha costado mucho conseguirlo y que no vas a dejar que nadie te lo arrebate así como así. Y por tu maldito orgullo harás lo que sea para protegerlo.