No existe una fórmula universal para seducir a alguien porque cada persona tiene sus propios puntos débiles, pero el mes en el que nació puede darte unas cuantas pistas sobre qué consigue despertar su interés. Aquí descubrirás cómo seducir a alguien según su mes de nacimiento.
Y no, seducir no significa montar una película ni hacerte el interesante durante tres días antes de contestar un mensaje. De hecho, con algunos meses eso es precisamente lo que NO deberías hacer. Se trata de saber qué valoran cuando están conociendo a alguien, qué consigue que bajen la guardia y qué puede hacer que pasen de verte como una persona más a empezar a preguntarse cuándo van a volver a verte. Así puedes ganarte el corazón de alguien según su mes de nacimiento.
ENERO:
Si quieres ganarte el corazón de alguien que nació en enero, empieza por demostrarle que no necesitas que te salve la vida. Le atrae muchísimo la gente que tiene objetivos, que sabe resolver sus propios problemas y que está construyendo algo por su cuenta. No hace falta que tengas una empresa, tres casas y la vida solucionada, pero sí que tengas ambición y ganas de avanzar. Cuéntale lo que quieres hacer, háblale de tus proyectos y deja que vea que tienes un mundo propio. Una persona de enero puede encontrarte guapísimo, pero si después descubre que no tienes ninguna inquietud, probablemente la atracción baje bastante rápido.
Ahora bien, no intentes impresionarle exagerando lo que eres porque lo va a notar. Sedúcelo siendo constante. Acuérdate de algo que te contó, cumple cuando dices que vas a hacer algo, organiza un plan sin obligarle a decidirlo todo y hazle sentir que contigo puede bajar un poco la guardia. Las personas de enero están demasiado acostumbradas a encargarse de las cosas, así que una de las maneras más rápidas de llegarles es demostrarles que tú también sabes tomar las riendas. Y sobre todo ten paciencia. Puede tardar en abrirse, pero cuando empieza a incluirte en sus planes futuros, créeme, estás entrando mucho más de lo que parece.
FEBRERO:
Si quieres seducir a alguien que nació en febrero, dale conversación. Pero conversación de verdad. Pregúntale cosas que no le pregunta todo el mundo, cuéntale una historia interesante, mándale algo que sabes que le va a hacer gracia y atrévete a llevarle la contraria de vez en cuando. A febrero le atrae muchísimo descubrir cómo funciona tu cabeza. Puedes ser físicamente exactamente su tipo, pero si después de media hora contigo siente que ya sabe todo lo que tienes que contar, lo tienes bastante complicado.
También necesitas entender algo importante: no lo agobies. Si acabáis de conoceros, no necesita recibir veinte mensajes preguntando dónde está, qué hace y por qué lleva una hora sin contestar. Déjale espacio para echarte de menos. Sigue haciendo tus planes, queda con tus amigos y no abandones tu vida en cuanto aparezca. De hecho, verte disfrutando sin necesitar permanentemente su atención puede atraerle todavía más. Eso sí, no confundas darle libertad con jugar a desaparecer para generar interés. Febrero puede disfrutar del misterio, pero si sospecha que estás jugando con su cabeza también puede mandarte a la mierda sin demasiadas explicaciones.
MARZO:
Si quieres ganarte a alguien nacido en marzo, puedes empezar por algo muy sencillo: escúchale de verdad. No escuches únicamente esperando tu turno para hablar. Pregunta, recuerda detalles y consigue que sienta que contigo puede contar una historia sin tener que resumirla para no molestarte. Las personas de marzo suelen conectar muchísimo a través de las emociones y pueden enamorarse de esa sensación de poder mostrarse tal y como son sin sentirse juzgadas. Una conversación a las dos de la mañana puede hacer muchísimo más por ti que la cita más cara del mundo.
Pero tampoco necesitas convertirte en su terapeuta para conquistarle. Hazle reír, sorpréndele con un detalle que tenga significado y demuestra cariño sin hacer un espectáculo. Puede ser recordar una canción que te dijo que le encantaba, llevarle algo que mencionó hace semanas o mandarle un mensaje justo el día que sabes que estaba nervioso por algo. Marzo presta atención a esas pequeñas cosas porque para él significan que estabas escuchando. Y cuidado con intentar provocarle celos para llamar su atención. Quizá consigas que piense muchísimo en ti, sí, pero también puedes activar inseguridades que después serán bastante difíciles de apagar. Si quieres seducirle, dale mariposas, pero también paz.
ABRIL:
Si quieres seducir a alguien que nació en abril, deja claro que te gusta. No tienes que declararle amor eterno en la segunda cita, obviamente, pero las indirectas eternas pueden aburrirle muchísimo. Mírale, flirtea, búscale un poco, hazle reír y permite que exista esa tensión en la que ambos sabéis perfectamente que está pasando algo. Abril disfruta muchísimo de la conquista y necesita sentir chispa. Si todo empieza de una manera demasiado fría o predecible, puede asumir rápidamente que ahí no hay nada.
Ahora viene la parte complicada: demostrar interés no significa estar disponible absolutamente siempre. Abril quiere sentir que te desea, no que ya te tiene sin haber hecho ningún esfuerzo. Ten tus propios planes, dile que no alguna vez si realmente no puedes y no cambies toda tu agenda cada vez que propone veros. Además, atrévete a llevarle la contraria. No quiere a alguien que diga sí a todo simplemente para gustarle. Un poco de carácter, seguridad y picante puede volverle completamente loco. Y si encima eres capaz de proponer un plan inesperado en vez del típico vamos a tomar algo, ya tienes bastante terreno ganado.
MAYO:
Si quieres ganarte el corazón de alguien nacido en mayo, no intentes acelerar el proceso. Puedes gustarle muchísimo y aun así necesitar tiempo antes de confiar plenamente en ti. No interpretes esa lentitud como falta de interés. Mayo observa cómo actúas, si eres coherente, si apareces cuando dices que vas a aparecer y si tus palabras coinciden con tus hechos. Puedes decirle cien veces que te encanta, pero probablemente le seduzca muchísimo más que seas constante durante semanas sin cambiar de actitud de repente.
Y aquí los sentidos también cuentan bastante. Una buena comida, un lugar bonito, un perfume que después asocie contigo, contacto físico cuando ya existe confianza, una noche tranquila en la que la conversación se alarga sin mirar el reloj… No necesitas montar un espectáculo enorme para impresionarle. De hecho, muchas veces funciona mejor crear un ambiente en el que pueda relajarse y disfrutar. También suma muchísimo que seas cariñoso sin invadir y que cumplas los pequeños compromisos. Si le dices te llamo mañana, llama. Si propones un plan, no desaparezcas dos días. Mayo puede soportar muchas cosas, pero la inestabilidad emocional desde el principio le quita las ganas rapidísimo.
JUNIO:
Si quieres seducir a alguien nacido en junio, tu mejor arma probablemente sea hacer que pierda la noción del tiempo hablando contigo. Junio necesita estímulo. Le atrae alguien rápido mentalmente, divertido, curioso y capaz de pasar de una conversación completamente absurda a otra sorprendentemente profunda cinco minutos después. Haz preguntas, cuenta cosas, manda memes, juega un poco con el coqueteo y no tengas miedo de improvisar. Si consigue asociarte con diversión y con esa sensación de nunca saber exactamente qué conversación vais a terminar teniendo, vas muy bien.
También evita convertir la conquista en una entrevista de trabajo sobre el futuro. Si lleváis tres citas, quizá no sea el momento de preguntarle dónde se ve contigo dentro de cinco años. Junio necesita descubrir las cosas mientras ocurren y puede bloquearse si siente que alguien está intentando ponerle una etiqueta demasiado rápido. Propón planes distintos, sorpréndele, dale espacio y consigue que tenga curiosidad por saber más de ti. Eso sí, no intentes parecer misterioso fingiendo indiferencia. Hay una diferencia enorme entre tener tu propia vida y contestar seco para hacerte el interesante. Junio necesita juego, no aburrimiento. Si consigues estimularle la cabeza, hacerle reír y además crear química, puede acabar muchísimo más enganchado de lo que reconocerá al principio.
JULIO:
Si quieres ganarte el corazón de alguien que nació en julio, hazle sentir seguridad emocional. Puede existir atracción desde el primer minuto, pero para que realmente empiece a engancharse necesita notar que puede confiar en ti. Pregúntale cómo está y escucha la respuesta, preocúpate por las cosas que sabes que le importan y demuestra cariño de una manera natural. Julio se fija muchísimo en esos pequeños gestos que dicen me importas sin necesidad de decirlo literalmente. También le conquista ver cómo tratas a tu gente, cómo hablas de tu familia o cómo reaccionas cuando alguien que quieres necesita ayuda. Quiere descubrir si detrás de la química hay una persona con la que algún día podría sentirse en casa.
Eso sí, no juegues al frío y caliente porque probablemente conseguirás exactamente lo contrario de lo que buscas. Si un día estás súper pendiente y al siguiente desapareces para hacerte el interesante, puede empezar a protegerse antes de que tengas oportunidad de conocer su parte más vulnerable. Julio necesita cierta constancia, pero tampoco quiere aburrimiento. Organiza una cena, prepara algo que sabes que le gusta, invítale a un plan más íntimo o recuerda ese detalle que te contó hace semanas. Haz que se sienta especial sin hacerle sentir que estás siguiendo un manual para conquistarle. Cuando empieza a enseñarte esas partes suyas que normalmente protege muchísimo, vas por muy buen camino.
AGOSTO:
Si quieres seducir a alguien nacido en agosto, demuéstrale que te atrae. Mírale como si te gustara, dile ese cumplido que estás pensando y no tengas miedo de mostrar interés. Agosto disfruta sintiéndose deseado y necesita notar que existe una chispa real entre vosotros. Pero cuidado, porque probablemente detecte bastante rápido cuándo alguien está diciendo cosas bonitas simplemente para conseguir su atención. Un cumplido específico funciona muchísimo mejor que repetirle veinte veces lo guapo que es. Dile qué te gusta de su personalidad, reconoce algo que hace especialmente bien o hazle saber que admiras cómo se mueve por el mundo. Ahí sí puedes tocarle bastante.
Y hay algo que puede atraerle todavía más: tener tu propia luz. Agosto no necesita un fan, necesita alguien a quien también pueda admirar. Ten opinión, haz tus planes, cuida tus proyectos y no tengas miedo de destacar. Incluso un poco de pique sano puede crear muchísima química. Hazle reír, desafíale, flirtea sin esconderte y propón planes donde podáis pasarlo realmente bien. Lo que no deberías hacer es intentar darle celos para comprobar cuánto le importas. Su orgullo puede hacer que, aunque esté muriéndose por ti, decida no darte el gusto de verlo. Si quieres conquistarle, hazle sentir elegido, no obligado a competir por tu atención.
SEPTIEMBRE:
Si quieres seducir a alguien que nació en septiembre, no intentes venderle una versión perfecta de ti. Probablemente te esté observando muchísimo más de lo que imaginas. Se fija en cómo hablas, si llegas cuando dijiste que llegarías, cómo tratas a otras personas y si aquello que cuentas sobre ti realmente coincide con lo que haces. No significa que esté buscando motivos para descartarte, simplemente necesita entender quién tiene delante antes de bajar completamente la guardia. Por eso funcionan mejor los hechos que los discursos. Si dices que quieres verlo, busca un día. Si sabes que tiene algo importante, pregúntale después cómo salió. Esa coherencia puede resultar muchísimo más sexy para septiembre que cualquier frase preparada.
También le atrae alguien que tenga cierta estabilidad pero que consiga sacarle un poquito de su cabeza. Si notas que empieza a analizar demasiado una situación, hazle reír. Propón un plan diferente, consigue que improvise alguna vez y demuéstrale que no todo necesita estar perfectamente calculado para salir bien. Y sobre todo no juegues con la comunicación. Desaparecer tres días y volver como si nada puede conseguir que empiece a analizarte hasta llegar a la conclusión de que no merece la pena. Dale tranquilidad sin volverte predecible, sé claro con tus intenciones y deja que la confianza vaya creciendo. Cuando septiembre deja de analizarte tanto y empieza simplemente a disfrutar contigo, significa que has conseguido algo importante.
OCTUBRE:
Si quieres ganarte a alguien nacido en octubre, cuida mucho cómo le haces sentir cuando está contigo. La atracción física importa, obviamente, pero también el ambiente que creas. Un sitio bonito, una conversación que fluye, ir arreglado, oler bien, hacerle reír y tener pequeños gestos puede sumar muchísimo. Octubre suele fijarse en detalles que quizá otras personas pasarían por alto y le gusta sentir que existe cierta intención detrás de una cita. No necesitas gastarte un dineral. A veces elegir un lugar porque recuerdas que dijo que le encantaba algo concreto puede impresionarle muchísimo más.
Pero no cometas el error de estar siempre de acuerdo para caerle bien. Octubre puede valorar la armonía, pero también necesita una persona con personalidad. Ten tus propias opiniones, toma decisiones y propón cosas. Si cada vez que pregunta qué hacemos respondes me da igual, elige tú, probablemente acabará cansándose. También puedes coquetear bastante porque disfruta de ese juego de miradas, bromas y pequeñas indirectas, pero en algún momento tendrás que dejar claras tus intenciones. Si te quedas eternamente en terreno ambiguo, puede asumir que solamente quieres amistad y seguir con su vida. Seduce con suavidad, pero no seas tan sutil que termine sin enterarse de que te gusta.
NOVIEMBRE:
Si quieres seducir a alguien nacido en noviembre, sé auténtico desde el principio. Puedes guardarte cosas porque acabáis de conoceros, obviamente, pero no intentes fabricar un personaje para impresionarle. Noviembre tiene una facilidad bastante incómoda para notar cuando alguien está diciendo una cosa pero sintiendo otra. Le atrae muchísimo descubrir las capas de una persona, tener conversaciones que van más allá de lo superficial y sentir que poco a poco está entrando en un lugar al que no dejas entrar a cualquiera. Si le cuentas algo personal porque realmente confías en él, probablemente lo recuerde muchísimo más que cualquier frase de ligoteo.
La química también importa y MUCHO, pero no intentes forzarla. Las miradas, la tensión, acercarte poco a poco y dejar que exista cierto misterio pueden funcionar muchísimo mejor que ir con todas las cartas sobre la mesa durante la primera hora. Eso sí, misterio no significa jugar. No provoques celos, no mientas y no hagas desaparecer tu interés para ver si corre detrás de ti. Puede que funcione durante cinco minutos, pero también puedes cargarte su confianza antes de empezar. Noviembre quiere intensidad, pero necesita saber que debajo de ella hay lealtad. Si consigues que sienta que contigo puede mostrar su lado más oscuro, extraño o vulnerable sin ser juzgado, probablemente ya estés entrando en terreno peligroso.
DICIEMBRE:
Si quieres conquistar a alguien nacido en diciembre, haz que estar contigo se sienta como una buena idea. No necesitas montar aventuras increíbles cada fin de semana, pero sí aportar movimiento. Propón un sitio nuevo, improvisa un plan, hazle reír hasta que le duela la barriga o dile un martes que has encontrado algo que tenéis que probar. Diciembre suele sentirse atraído por personas con curiosidad, ganas de vivir y capacidad para salir un poco del guion. Si cada conversación termina en quejarse del trabajo y cada cita es exactamente igual que la anterior, puede empezar a desconectar aunque inicialmente le gustaras muchísimo.
Pero la clave absoluta es no intentar encerrarle. Si empieza a sentir que porque está conociéndote tiene que dejar planes, darte explicaciones constantemente o demostrarte cada cinco minutos que le gustas, probablemente se agobie. Dale libertad y asegúrate de que tenga motivos para querer volver. Ten tu propia vida, tus amigos y tus historias, pero cuando estéis juntos estate realmente presente. Y tampoco tengas miedo de hablar de cosas profundas cuando llegue el momento. Diciembre puede parecer que solo quiere pasárselo bien, pero cuando encuentra a alguien con quien puede reírse, vivir aventuras y además hablar de sus miedos a las tres de la mañana, la cosa cambia. Ahí ya no estás simplemente seduciéndole. Estás consiguiendo que empiece a imaginarte dentro de su vida.