CARTA DE UNA ESCORPIO

Nunca me sentí parecida a los demás. De hecho, estaba más bien lejos de ser alguien común. Desde que era pequeña, sentía dentro de mi como una energía fuerte me sacudía cada cierto tiempo. Experimenté odio, celos, a veces incluso envidia, pero no envidia “mala”, si no de la sana, de la que después te hace a ti moverte del sitio en el que estás para lograr tus metas, de esa que te incita a progresar porque si sabes que el resto puede conseguirlo, ¿por qué no vas a poder tú?

Ser Escorpio no es fácil. Cuando todos van en una dirección tú quieres ir en la otra. A medida que creces vas siendo muchísimo más rebelde y no, no es que seas la peor chica de la clase (eso se lo dejamos a otros signos) pero sí que eres esa chica independiente que apunta maneras. Todo el mundo lo piensa aunque no todos lo digan: “si exprimiera todo el potencial que tiene llegaría lejos, muy lejos”. Pero en mi alma las cosas eran muy distintas, yo quería salir, viajar, experimentar, vivir el presente intensamente, enamorarme e incluso decepcionarme, trabajar, ganar dinero, hacer lo que más me gusta en la vida y por supuesto no arrepentirme de nada que no he hecho por miedo. Por eso mismo cometí errores y no seguí ese camino que hubiera hecho todo mucho más fácil pero menos intenso.

Ser Escorpio no es fácil porque al final, acabas consiguiendo todo lo que quieres, y a veces todo lo que quieres no es todo lo que necesitas, a veces todo lo que quieres no es todo lo que te hace bien.

Para quien no lo sepa aún, Escorpio es el único signo que puede evolucionar. Y no me refiero a evolucionar de progresar (eso al final pueden hacerlo todos) si no de transformarse. Escorpio está simbolizado por tres animales: la lagartija gris, el escorpión y el águila. Y la mayoría de nosotros, hemos pasado por la tres, de hecho, sería lo suyo acabar siempre en Águila, el que lo ve todo desde arriba, el que conoce su posición y el que sabe cual es su poder.

Yo he tenido temporadas en las que cualquier estupidez me hacia daño (en ese momento era el mayor problema que había en la faz de la tierra para mi), etapas en las que me encerraba en mi misma y en las que no quería saber nada del mundo que me rodeaba, etapas en las que deseaba fervientemente que el destino castigara a las personas que me habían hecho daño mientras yo esperaba en la oscuridad. No recordaba que tenía el poder Plutoniano, que los Escorpio de alguna forma, somos diferentes a los demás y tenemos ese poder que nos hace especiales. Estaba adormecida completamente, dilapidando mi potencial, sin saber ni siquiera que lo tenía y que lo estaba destrozando.

Por suerte, esa etapa pasó y me prometí a mi misma sacarla de mi mente cuanto antes, por mi salud, por mi felicidad, pero también me dije que jamás la borraría para recordar qué es lo que jamás volvería a cometer. A pesar de todo, he de decir que, ni incluso en los momentos más bajos, me hundí lo suficiente como para no poder salir después. Hasta en el último minuto, cuando parecía todo perdido, una fuerza sobre natural me instigaba a levantarme, a caminar, a seguir adelante, como si, aunque quisiera con todas mis ganas, no pudiera abandonarme del todo.

Nunca es tarde para evolucionar, nunca es tarde para avanzar y para dejar atrás esas sombras. Ahora, por suerte, me siento Águila, no tengo miedo a nada, afronto la vida tal y como llega y no pongo excusas, jamás. Si alguien me ataca me defiendo, pero no me quedo ahí, ni con el cuerpo ni con la mente, dejo que siga su camino después de zanjar el tema, sin ira ni rabia. Sé adaptarme al dolor físico, al dolor del alma, a las pérdidas materiales, a las pérdidas de las personas cercanas, soy consciente de que la vida no es justa muchas veces pero también se que ya no voy a llorar antes de tiempo como hacía antes. Lo haré en el momento que deba. Resiliencia.

Ser Escorpio no es fácil pero al final es lo que nos ha tocado, y lo llevo con mucho orgullo, me encanta mi signo, con sus más y con sus menos. Me gusta ser valiente, me encanta cuidar de los míos con esa lealtad que me caracteriza. Saltaría una y mil veces, por propio instinto y sin pensar, para interponerme entre cualquier tipo de peligro y alguien a quien amo, así fuera una bala.

Jamás olvido los gestos buenos que han tenido conmigo, aunque hayan pasado años, o a las personas que me apoyaron cuando nadie más lo hizo. Si pudiera recompensarlo de alguna forma lo haría sin dudar… El problema a veces es que también me acuerdo de los malos aunque trato de luchar contra ello porque soy consciente de que no me traen nada bueno.

Ser Escorpio no es fácil. He odiado mucho, muchísimo, he sacado de mi una cara en momentos de mi vida de la que me arrepiento muchísimo. He hecho daño a personas que no se lo merecían, me dicho cosas que no sentía sólo por el placer que me producía ver a alguien que me había hecho mucho daño recibir su propia medicina. Al final, me he visto metida en ese tipo de juego en el que querían verme, me he dejado llevar, y he sido la mejor jugadora de todos. Pero eso ya pasó, y ya pagué por mis pecados.

Ser Escorpio no es fácil, ni sencillo, pero tiene muchas cosas buenas. Desde pequeña he luchado por las injusticias, he defendido a los más débiles, sobre todo a las personas mayores, a los niños y a los animales.

Recuerdo ver películas de miedo hasta las tantas de la madrugada, me daba pánico pero me encantaban. Todo lo relacionado con la muerte o con lo sobre natural es algo a lo que Escorpio no puede escapar, una atracción increíble.

También me acuerdo cuando llamaba a los amigos del barrio y todos me seguían. Nunca me consideré jefa de nadie como hacían otros, yo era líder. Esa líder que cuidaba a los demás, que les protegía. A los que mandan y obligan se les tiene miedo, a los que lideran se les tiene admiración y respeto. Por mi naturaleza, igual atraía a admiradores que a enemigos pero yo me quedaba con los que aportaban, con los que sumaban. Incluso estos últimos, aunque fuera sin ganas y con mala cara, te “respetaban” de alguna forma.

La Astrología lo dice, somos brillantes y tenemos magia, somos capaces de superar a nuestros competidores y tenemos una poderosa empatía con la naturaleza humana. Aprovechémoslo, somos Escorpio, no hay que olvidarlo.

2018-11-20T13:07:12+00:00