Ser Leo ya es agotador y lo sabes muy pero que muy bien. Ser quien eres, tener todo lo que tienes y el poder presumir de esas virtudes tan fuertes que tanto te representan, no es como coser y cantar. Hay que ponerse en tus zapatos para poder llegar a juzgar y a pensar que eso es fácil y que lo puede hacer cualquier Leo, porque NO ES ASÍ, muy poca gente podría ponerse en tu lugar y no salir corriendo y llorando como un niño por culpa de la presión, y lo sabes…

Ser Leo conlleva muchas responsabilidad, líder no se nace desde luego, eso es algo que vas consiguiendo y por lo que trabajas duro león. Pero ese exceso de trabajo, ese afán de tenerlo todo controlado y ese extra de estrés que le das a tu mente en muchas ocasiones por quererlo hacer todo bien puede que sea el factor que más te perjudica a veces…

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Tiendes a expandirte mucho Leo, a hacer muchas cosas a la vez, a dar mucho trabajo a tu mente de manera muy radical y eso te agota lentamente y lo sabe.

Pero te da igual, prefieres dormir más por las noches porque así te crees que tu mente descansará después de todo lo trabajado durante el día, pero así lo único que haces es acumular, descansar mal, hacer de un grano de arena una montaña enorme que se queda en tu mente…

Muchas veces eres tu misma/o quien se genera el estrés innecesario y lo sabes. Pero también sabes que otras muchas veces los culpables son los demás. Tu gente. La que sabe que estás siempre ahí. La que va a ti cuando quiere consejo, ayuda, un favor o cualquier otra cosa… Saben que no dices NO a todo. Tu gente sabe que eres una persona muy protectora y una leona de mucho cuidado que es capaz de todo y más por su manada. Lo saben y a veces se aprovechan de ello y tu Leo, también lo sabes pero te gusta poder controlar, solucionar e investigar en asuntos externos… Llevas sangre de detective en las venas.