Géminis podrá tener muchos fallos, podrá estar un día arriba y otro abajo, muchos altos y bajos sí, podrá tener mucho genio y no controlar esa boquita cuando habla. Podrá enrabietarse y soltar lo peor de lo peor, pero por los suyos, hace cualquier cosa. Y debido a eso, si su amor propio tiene que quedarse de lado un tiempo, se queda. El amor propio de Géminis es un poco frágil en ocasiones. Va y viene. A menudo siente que está siendo pisoteado por sí mismo, o por terceros, y aún así, sigue adelante. Aunque la gente no lo sepa, Géminis cede mucho, pasa muchas cosas por alto porque cree que pueden terminar siendo como él/ella desea. Y sin querer, se olvida por el camino de quererse.

Presumirá siempre de que jamás lo ha perdido, de que su amor propio es irrompible. Pero en el fondo sabe que más de una vez se olvidó de que lo tenía, más de una vez se olvidó de que su amor propio también era un poco frágil, y lo dejó en manos que no debía. Lo mejor es que Géminis se regenera cada cierto tiempo automáticamente. Está en su naturaleza conocer constantemente otros lugares, otros trabajos e incluso otros amigos… Y por suerte, cuando esto ocurre, también su amor propio vuelve a resetearse. Así que, aunque esté hundido un día, al otro se recuperará.

Géminis sabe quien es, sabe lo que vale y sabe que gracias a ser como es sale de muchas. El amor propio de Géminis podrá irse por un tiempo, cuando le vuelven loco, cuando se enamora perdidamente de la personas menos adecuada, cuando le fallan… Pero siempre regresa, más fuerte que nunca.