La paciencia es la madre de todas las ciencias y eso tu lo sabes muy pero que muy bien Tauro. Te gusta ver el lado bueno de las cosas en tu casa, en tu vida y en tu cama y sabes que, tarde o temprano, las cosas buenas siempre terminan llegando, aunque a veces se hagan de rogar en su espera… Lo bueno siempre llega de manera muy positiva para la gente que sabe esperar.

Cuando quieres algo, es obvio que lo deseas con mucha fuerza y que en cierta manera lo quieres YA, pero no te importa no tenerlo de inmediato, porque te gustan las cosas bien hechas Tauro…

Eres muy consciente de que todo éxito, lleva un esfuerzo detrás y ese esfuerzo no cae de los árboles. Ese esfuerzo necesita mucha dosis de paciencia y de trabajo duro y eso es lo que te hace poder hacer realidad todos tus deseos Tauro.

Dejas huella por tu manera de ver la vida. Por tu organización. Por ese espíritu tan paciente (aunque en ocasiones se tiñe de locura en casos muy extremos, obvio, como cuando tienes que convivir con gente muy desordenada) y por saber esperar a que los frutos de tu trabajo lleguen cuando estén a punto.

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La templanza que derrochas en situaciones límite es de otro mundo Tauro y posiblemente que sea esto lo que te haga llegar muy pero que muy lejos algún día. Sabes regar los frutos de tu cosecha con mucho mimo y con sus correspondientes pautas, porque sabes que la clave del trabajo bien hecho y del éxito es esa, esperar y no desesperar. La gente te admira Tauro y con muchísima razón, porque en el fondo hace falta mucha más gente como tú. Tu espíritu de trabajo es la envidia de todo el zodiaco.