POR QUÉ NO OLVIDARÁS A LIBRA

Intentar olvidar a Libra es complicado. Olvidarlo, lo es aún más…

Libra intentaba, una y otra vez, todo, lo que fuera, hasta que al final acababa por salir. Intentaba lo tuyo, lo suyo y lo del vecino. A veces hacía de los problemas de los demás los suyos propios, y todo esto por ayudar… Libra no tenía miedo de decirte que te echaba de menos, no tenía miedo a decirte lo que sentía, incluso cuando no le convenía. Pero no, falso no era, nunca quiso ser de esas personas que te enseñan una cara que no tienen. Libra se había decepcionado muchas veces en su vida pero eso no le hacía más frágil, al revés, cada caída siempre le fortaleció. Y cuando alguien necesitaba de sus consejos los daba, y ayudaba, ayudaba mucho. Libra era fácil de leer pero tenías que poner un poco de empeño, un poco de ganas, si no, era complicado, muy complicado… Era capaz de recogerte echo polvo y levantarte, animarte y cuidarte el tiempo que lo necesitaras. Te daba una visión de vida muy diferente al que estabas acostumbrado y aunque su carácter era un poco cabrón, sabías que el fondo siempre fue bueno, siempre fue fácil. Es cierto que tenía algunas manías, pero eran manías fáciles llevar…

Libra se rompía muchas veces, pero se reconstruía otras pocas, y reconstruía al resto.

Libra creía en el amor y luchaba cada día por mantener lo poco o mucho que quedara en cada una de sus relaciones. De amistad, de amor, familiares… Podía hacer cualquier cosa por la gente que le importaba sin pedir ayuda a cambio cuando la necesitaba él/ella. Libra aceptó a veces menos de lo que se merecía por dárselo a otros. Es normal que haya cosas que no puedas olvidar de Libra. Nadie podría.