POR QUÉ NO OLVIDARÁS A SAGITARIO

Nunca olvidarás las bromas de Sagitario, y esa ironía con la que a veces te podía matar, chas chas, y cortar en dos.

Sagitario es potencia, es intensidad y es sobretodo cachondeo. En serio, no hay mejor amigo que un/a Sagitario cuando está contento y feliz. Echarás de menos sus sonrisas, su manera de ver el mundo, a veces tan responsable, a veces tan loco por la vida. Aportaba mucho a todo lo que te rodeaba, te aportaba mucho a ti. Echarás de menos esas conversaciones profundas que teníais, cómo quitaba importancia a esos problemas que te volvían loco y trataba de hacer que te despejaras y que vivieras más el presente, al menos por un rato. Extrañarás su lealtad, esa que a veces parecía que perdía pero que en el fondo, siempre estuvo ahí. Sagitario era un animal social, podía hablar con cualquiera, hacer mil amigos en una noche y la gente lo quería, y aunque pareciera haber “peligro” por todos lados, si Sagi te prometía lealtad, ibas a tener lealtad.

Tenía carácter sí, pero en el fondo era tan fácil de llevar…

A Sagitario sólo había que darle amor, mucho amor, y que supiera que siempre estarías a su lado, pasara lo que pasara. No quería dramas aunque a veces los creara… Lo hacía sin querer. No quería mal rollo aunque a veces se rodeara de lo put* peor del mundo. No quería desperdiciar su vida… Sagitario no quería tener problemas de confianza, no quería vivir con miedos, pensando siempre en quien podría fallarle, en quien podría hacerle daño… No era de esas personas. Confiaba hasta que le demostrabas lo contrario y ahí, ahí desconfiaba para toda la vida. Echas de menos a Sagitario porque sabes que tenía el valor suficiente como para luchar por lo que quería, porque hubiera dado TODO por la persona que amaba, porque siempre la ponía en primer lugar, pasara lo que pasara… Echas de menos la energía de Sagitario, mucho… Es imposible de olvidar…