Cuando te enamoras, Sagitario, algo muy especial sucede dentro de ti. Algo que a veces te cuesta reconocer, algo que te cuesta mucho aceptar. Cuando te enamoras todo cambia: cambia la forma en la que ves al mundo, cambias la forma en la que te diriges a los demás, cambia la forma en la que te expresas… Sabes perfectamente que te estás enamorando cuando permites salir a luz a tu lado más sensible y a tus debilidades.

Tú siempre quieres dar la imagen a los demás de ser una persona alegre y positiva y no quieres que descubran que también tienes tu lado oscuro o tu lado más vulnerable.

Pero cuando te enamoras, no tienes miedo a que vean que también eres una persona muy sensible. Es cuando te enamoras, Sagitario, cuando dejas salir a flote a tus sentimientos y no tienes miedo de ello. Sobre todo, es en este momento cuando quieres que los demás te vean como una persona real, como una persona que es positiva pero que también tiene sus momentos donde los sentimientos se apoderan de ella. Cuando te enamoras es cuando realmente sientes que tienes que ser tú mismo y no tener miedo a que nadie te juzgue o a que nadie hable de ti.

Te puede interesar: 7 Verdades honestas de amar a Sagitario

Sabes que estás enamorado, Sagitario, porque dejas entrar a esa persona a la parte más profunda de ti y dejas de ser alguien tan reservado con sus sentimientos. Cuando te enamoras, quieres abrirte emocionalmente, quieres avanzar, quieres gritar a los cuatro vientos lo que sientes por esa persona. Incluso dejas de tenerle miedo al compromiso porque sientes que por fin has encontrado a tu alma gemela, a la persona con la que quieres compartir el resto de tu vida o al menos quieres que permanezca en tu vida durante un largo periodo de tiempo.

Lo único que deseas en esos momentos es pasar tiempo con esa persona, solo piensas en ella, todo lo que haces lo haces siempre con esa persona tu mente. No tienes ojos para nadie más, no te importa reducir tu vida social para estar más tiempo con ella. Te encuentras con ganas de estar con esa persona constantemente y con ella pierdes la noción del tiempo. Dejas de pensar que enamorarte es un inconveniente y dejas de sentirte agobiado por esa falsa idea del amor que tenías en tu mente…