El tiempo. El tiempo es lo que más te puede asustar Leo. Que pase muy muy deprisa y que no te de tiempo a aprovecharle como realmente quieres. A que con él se vayan recuerdos del pasado, a que no sepa estar a tu altura y no te deje expresarte y actuar como realmente quieres. Te asusta que el tiempo no sea justo contigo y que se ponga en tu contra Leo y lo sabes.

Un león no le teme a nada, eso dicen, pero en el fondo sí que le temes a muchas cosas Leo.

Es tu fuerza interna lo que hace presentarte como una persona muy segura de sí misma, pero muy poca gente sabe lo mantequilla que es en realidad tu corazoncito de fuego león… Tienes miedo de no encontrar esa seguridad y ese amor tan puto que tuviste hace tiempo, tienes miedo de no querer a lo que tienes ahora y de que tu mente se vaya al pasado. Tienes miedo de que tu impulsividad haga de las suyas y que desestabilice la tranquilidad que has encontrado de alguna forma aquí y ahora…

Pregúntate algo, cuando veas que vas a explotar sin control y sin un motivo real . ¿En verdad esos celos tienen motivos suficientes? ¿Es todo fruto de una espinita del pasado que aún sigue ahí? Ay Leo, que gran vedad hay tras esos celos que aparecen de la nada. Son solo cosa de un impulso, porque si te nacen de la nada es porque aun quedan cenizas microscópicas que hacen que se encienda de nuevo.

Encuentra la manera de lidiar con tus celos Leo, o vive con ellos a muerte.

Una de dos, pero no sufras por alguien que no tiene pena por ti. Al contrario, tu suda tus penas bailando y disfrutando que es lo que toca ahora. Y si la puerta de tu felicidad plena esta cerrada de nuevo, ya sabes Leo no desistas y te vayas a otra puerta. Agarra esa puerta, hazla pedazos y pasa arrasando con todo.

Eres Leo y un Leo siempre consigue lo que quiere. En este caso, es tener menos miedo de no superar ese trance amoroso que tanto te marcó y más felicidad propia con lo que tienes ahora y con lo mucho que está por llegar.