Para mucha gente, Tauro es una persona muy cabezona que no para hasta que consigue lo que quiere. Vale sí, es verdad ¿algún problema? El mundo está lleno de idiotas y Tauro no dice nada al respecto, pero esa no es la cuestión. Tauro es de esas personas en las que puedes confiar con los ojos cerrados. Es confianza, responsabilidad y coherencia en estado puro.

Quien tenga la suerte de estar a su lado sabrá lo que es sentirse verdaderamente protegida/o dentro de los mejores brazos.

Es una persona auténtica porque es fiel a su esencia y porque sabe, lo que realmente importa y lo que solamente es una estupidez. Madurez en estado puro con un alma digna de un reconocimiento mundial. Así es Tauro, una mano amiga que está en las buenas y que no hace bomba de humo en los peores momentos. Su carácter, a veces puede jugar en otra liga y ser mucho más fuerte que el de los demás. Se puede pasar de cabezota (el carácter, Tauro no) y puede poner de los nervios a cualquiera, pero si lo hace, es porque quiere defender su punto de vista hasta el final.

Tauro siempre lucha por lo que cree y no se baja del carro a menos que vea que no está en lo cierto.

Por eso mismo, es una persona autentica, única e inigualable. Porque va con su verdad hasta el final, dándole igual lo que puedan decir otras voces, aceptando consejos, pero actuando desde su propia perspectiva, siguiendo a su instinto y haciendo caso a su corazón. De Tauro se aprende y con Tauro, se está como en casa. En serio, ese rayo de luz que guarda a buen recaudo te hace sentirte seguro. A su lado, todo siempre es mucho mejor. Con Tauro, lo malo, siempre va pa´ fuera.