Las discusiones suelen ser dolorosas y molestas, porque a pesar de todo, nosotros no estamos siempre preparados para el conflicto. Podemos intentar evitarlos, pero al final, siempre nos daremos cuenta de que de vez en cuando es necesario discutir. Discutir con Tauro es igual que estar discutiendo con un bloque de ladrillo. Tauro no es un oponente contra el que quieras discutir, te lo aseguro. A la hora de discutir, además de tener que llevar la razón, Tauro es de los que va con ella hasta el fin de los días. Da igual el tiempo que pase después de la discusión, que seguramente, Tauro siga llevando la razón.

Lo que le lleva a iniciar una discusión es que alguien le intente llevar la contraria o que alguien pronuncie la palabra ‘no’.

Si algo se interpone en el camino, no tiene ningún miedo a pelear para continuar hacia delante.

Y lo peor de discutir con Tauro es que tiene un aguante increíble. Nunca se cansa, nunca pierde la paciencia. Como buen toro que es, seguirá y seguirá hasta que salga victorioso. Esa terquedad tan característica de su signo es a veces su mejor virtud, pero también a la vez su peor defecto. Y no hay duda de que los argumentos de Tauro en una discusión son siempre argumentos de peso. Si le hace falta, incluso, demostrará pruebas gráficas y moverá cielo y tierra para demostrarte que lleva la razón.

A Tauro a inteligente no le gana nadie, eso debes de saberlo desde el principio. Pero lo mejor de Tauro, es que, a pesar de ser tan cabezota, también tiene un gran corazón. Y sacar su lado amable a la luz es más fácil de lo que te imaginas. Si eres la primera persona en tranquilizarle y en decirle que todo irá bien, Tauro empezará a relajarse y a olvidar todo ese enfado que tenía encima. Quieras o no, Tauro es un signo regido por Venus, el planeta del amor. Y aunque tenga su genio, el corazón de Tauro vence siempre a su lado oscuro. Discutir con Tauro puede ser muy complicado, pero no tanto como parece…