Hay leyes de la vida que te carcomen, que te dejan sin aliento y te hacen sentir que estás a punto de dar tu último suspiro. Esos momentos en los que no puedes lidiar con la última despedida, no es de esas despedidas en las que terminas la relación y sabes que aunque ya no esté contigo, sigue por ahí cumpliendo sus sueños. Hablo de los que toman el tren antes que nosotros, aquellos a los que no siempre podemos darles el último beso, el último abrazo, el último cruce de miradas. Perder a un ser querido es sentir el corazón lleno de grietas y ahí es cuando súplicas que sea una pesadilla, pero…la pesadilla es cuando te das cuenta que es real. Libra sabe de qué hablo, porque superar la pérdida de un ser querido ha sido lo más desgarrador que ha vivido.

Libra es quien se rompe sin control, quien no puede contener las lágrimas corriendo por su rostro. Sí, tal vez llore en silencio, tal vez lo haga detrás de cuatro paredes, porque quiere mantenerse fuerte, aunque le asuste no sabes cómo le hará para sanar tanto dolor. Libra se marchita, su vida se llena de gris y pasa de soltar un montón de carcajadas a pintar una sonrisa forzada, esa que se obliga a usar para que los demás no cuestionen si está o no bien. ¿Parece absurdo no?

¿Cómo hay quienes se atreven a preguntarte si estás bien? Después de perder a alguien que te llenaba de luz, que te reconfortaba en cada conversación, en cada abrazo, en cada tarde. Ahora, sólo quedan los recuerdos en tu memoria. Ahora te aferras a los aromas que lo caracterizaban. Ese olor a rosas, el café por la mañana, la brisa en el rostro, el viento haciendo de las suyas. Libra es quien puede estar sintiendo que ya no puede más, pero con tristeza en el pecho alza la mirada desesperada buscando una explicación en lo brillante de las estrellas. Busca a su ser querido en la hermoso de las nubes blancas. En la manera en que la Luna se arrulla por la noche.

Libra es quien no dice nada, pero de vez en cuando las lágrimas con un poco de felicidad vuelven. Así, sin avisar, justo cuando los recuerdos inundan su mente. Cuando todo lo vivido le recuerda que valió la pena cada instante. Pero le cuesta aceptar que lo que un día fue ahí se quedó, que por más que implore o que esa persona aparezca en sus sueños ya no volverá. Duele lidiar con la resignación, porque es como despedirse de la esperanza. Al principio Libra se vuelve un montón de silencios, con un toque de amargura. Dale tiempo, está intentando confrontar el dolor, recuerda que lo que más odia son las confrontaciones.

Su corazón va a sanar, pero necesita alejarse de todo y de todos. Es la única forma en la que puede hundirse en lo más profundo de su depresión. Justo ahí cuando siente que está hecho pedazos, cuando los suspiros no son suficientes y cuando se le van las ganas de todo, ahí es cuando vuelve a renacer. Libra no se va a dejar caer tan fácilmente, va a tardar en recuperarse pero sus pétalos volverán a estar igual de bonitos, igual de fuertes, igual de coloridos. No subestimes el dolor de Libra, no te atrevas a decir que le da igual sólo porque se aferra a la vida, nunca sabes lo que esconde detrás de una vida perfecta.

Libra está cansado de dejar que sus emociones hagan de las suyas. A veces, se castiga y ahí es cuando su parte fría se asoma, cuando intenta disimular que su corazón puede con eso y más. Sin embargo, a veces sólo necesita un abrazo, alguien que se quede a su lado hasta que el momento pase. No quiere que lo solucionen, porque sabe que una pérdida será eso para siempre y que tiene que aprender a vivir con ello. Pero valora a aquella persona que tiene la gallardía de mantenerse firme a su lado y tomarle muy fuerte de la mano cuando se está derrumbando.

Y sí, tal vez Libra nunca supere la pérdida de un ser querido, porque cuando ama lo hace de una forma tan profunda que el hecho de que el cuerpo ya no esté, no es suficiente para decir adiós. Libra lo seguirá echando de menos, en las canciones, en los lugares, en los viajes, en los platillos, en los perfumes. Para Libra seguirá viviendo, no se marcha, se queda en los secretos de su memoria y es posible que justo a mitad de la noche se le antoje contarle algo. Eso que no se atreve a confiarle a nadie, porque nadie lo entiende. ¡Vaya! La valentía de Libra, seguir sonriendo como si no la hubiera sacudido tantas veces la vida. Y es que al final, sabe que esto sólo se trata de que unos se adelantaron, pero al final todos vamos para allá.