Cuando te enfadas, Aries, nada bueno puede pasar.

En un momento de rabia o de ira insultas, pataleas, maldices a medio mundo, lloras como un niño, tiras incluso todo lo que ves en tu camino pero después de toda esa locura, las aguas vuelven a su cauce. Así de claro.

A ti te encabronan las mentiras, la omisión de la verdad incluso, que traten de llevarte la contraria todo el tiempo cuando sabes que llevas razón, las injusticias, por no hablar de la infidelidad… Eres calentito sí, pero tienes un corazón de oro, un corazón que vale millones, y aunque puedas ser el peor bicho de la tierra un momento, cuando entras en razón y ves el tiempo que has perdido recapacitas y pasas a ignorar completamente.

Si te enfadas es porque las cosas te duelen, y te duelen mucho.

Cuando ya pasas a la fase de “olvido”, se acaba todo. Puedes ser peligroso cuando te cabreas, peligroso porque tu impulsividad te hace hacer cosas de las que, probablemente después puedes arrepentirte pero en ese momento estás cegado por el dolor y nada importa. Si se acabará el mundo te daría exactamente igual, es más, tú podrías ser quien lo destruyera también.

Y después vendrán las lágrimas Aries, lágrimas por haber gastado tanto tiempo en otras personas, lágrimas por haber destrozado tu vida por momentos, lágrimas por haber caído tan bajo cuando en el fondo no querías hacerlo.