• Te encanta ser original, diferente. Tú mismo. Ni seguir las tendencias, ni seguir a nadie. Tú marcas tendencia y eres fiel a ti mismo. Eso que vaya por delante.

  • Ser imprevisible te lleva a ser sorprendente. En cualquier momento, en cualquier lugar y con cualquier persona puedes hacer lo que menos se espera y sorprender, para bien claro.

  • Con los demás sabes estar de esa manera en la que nada es forzado. Te gusta ir a tu aire y que los demás vayan al suyo. Cuando estás, disfrutas, y si quieres irte, no quieres que nadie se enfade. Que viva la libertad, la tuya y la que tú ofreces siempre a los demás.

  • De tu anarquía nace tu creatividad, de tu rebeldía la forma de cambiar un poco el mundo, de tu sentido humanitario, tu lucha por ayudar a los que más lo necesitan.

  • Tu forma de ser tolerante es aquella en la que respetas lo que piense cada uno, aunque algunas opiniones de algunos grupos, más si son convencionales, no te gusten nada. Ojalá todo el mundo hiciese igual con tu forma de pensar, de vestir o de vivir. Porque a veces parece que viven para criticarte.

  • Cuando se te mete una idea en la cabeza te gusta llegar al final. Si alguien lo quiere llamar terquedad que lo haga pero es lo que te ayuda a conseguir lo que quieres a pesar de tener en contra a algunas personas.

  • Tienes un tipo de energía intermitente que te lleva a realizar las cosas con cierto desorden, como por etapas. Pero en cada una de ellas, le das un toque diferente. Todo eso hace que tus trabajos o cómo resuelves algunos asuntos sea algo muy diferente y original.

  • Tienes unos principios a los que eres fiel casi todo tu vida. Y eso es algo de lo que no todo el mundo puede presumir.

  • Te gustan los cambios, la novedad, lo diferente. Pero si acaso no te gustara, los toleras igual de bien. Por respeto, porque no te dan miedo y porque siempre, y hasta de lo malo, se puede aprender.

  • Siempre hay cerca de ti un círculo de personas amplio que te aprecian y valoran. Igual que tú a ellos. Si no estrechas más el vínculo es porque haciéndolo así te resulta suficiente. Te gusta que haya unos márgenes de libertad entre las personas para que no se contaminen las relaciones con el complicado mundo emocional.

  • Tienes tus propias ideas, muchas de ellas muy idealistas, pero tu honradez no te permite comerle el coco a nadie para que viva o piense como tú. Y mira que podrías porque tiene la inteligencia suficiente para conseguir lo que quieres. Si acaso alguien quiere seguirte, prefieres que lo haga desde la libertad.

  • A pesar de la presión que supone ser siempre el rarito, el de las ideas más raritas, tú siempre intentas ser tú mismo. Lo que piensen los demás es una cosa, y cómo te sientes tú es otra. Sabes que eres especial pero no un raro de la vida. ¡Más raritos te parecen a ti algunos de esos!

  • Sabes ver las dos caras de una misma situación. Ese es un valor que bien aprovechado es muy importante. A ti para lo que te sirve principalmente es para explotar tu ingenio y para moverte en el duro mundo de la gente convencional.

  • Eres muy independiente. No necesitas que nadie esté pendiente de ti. Aunque en el amor, parece que se lleva más el estar pendiente a todas horas del otro. Cosa que no entiendes, aunque respetas. ¿No es mejor ser una persona independiente que una dependiente? ¿No es mejor estar ahí cuando alguien te necesite pero no a todas horas?

  • Te gusta controlar lo que sientes, sobre todo a nivel sentimental. Si se trata de ese sentir o emocionarse con las injusticias del mundo, ahí sacas tu armadura de caballero y te comes el mundo.

  • Sabes estar solo y lo aprovechas para pensar en todo aquello de a donde vas y de donde vienes. Vamos, que esos ratitos te sirven para colocar, recolocar y pensar en lo que realmente quieres y necesitas.

  • No soportas los desprecios o las malas contestaciones, ni a ti, ni a los demás. Es imposible que veas a alguien que trata mal a otro y quedarte de brazos cruzados. Tienes que actuar.

  • A pesar de que en muchas ocasiones te agobies y te frustres por el curso de los acontecimientos, tienes una mente clara, despejada para poder analizar la situación.

  • Quizás no sepas exactamente lo que quieres, pero sí sabes lo que no quieres. Y todo eso te ayuda mucho a moverte por la vida.