Cuando conocemos a alguien, la mayoría de las veces solamente dejamos ver una pequeña capa superficial de nuestra personalidad. Es más, aunque ya haya confianza, aunque esa persona lleve años y años conociéndonos, seguramente nunca llegue a saber realmente como somos. Lo que nadie conoce de tu personalidad, Leo, es que detrás de todo ese fuerte carácter y de toda esa seguridad se encuentra uno de los corazones más puros y más sensibles del Zodiaco.

Cuando las personas te miran y te conocen, se quedan totalmente embobadas de esa personalidad tan fuerte y de esa elegancia que tienes a la hora de moverte y de expresarte. Ese poder, Leo, muchas veces despista e incluso llega a hacer creer a los demás que eres una persona un poco egoísta.

Pero no es así, son solamente las personas que te conocen de verdad las que saben que detrás de toda esa imagen de fortaleza y de poder se encuentra un gran corazón que tiene como misión de por vida amar y ser amado.

Lo que MUY POCOS saben es que en tu sangre no hay ni una gota de egoísmo, si no todo lo contrario.

Eres de esas personas que siempre está dispuesta a dar y a regalar todo lo que sea por ayudar a los suyos. Mucha gente se deslumbra por la luz que transmites, por ese poder que tienes en todas tus palabras y en todo lo que haces y se olvidan de que detrás de esa capa, hay un corazón.

Pero lo que realmente nadie sabe de ti es que eres MUY sensible, a veces incluso demasiado. Nadie se espera esto de ti porque como decíamos antes, desde el principio siempre haces ver a los demás que eres alguien fuerte, alguien con carácter, alguien con muchísimo poder. Pero es realmente cuando te quedas desnudo emocionalmente frente a alguien cuando descubres que eres más sensible de lo que te imaginas. Y es que tener ese gran corazón tiene su parte positiva pero también tiene su parte menos positiva.

Las cosas te pueden llegar a afectar mucho más de lo que ni siquiera crees que podrían.

Puedes llegar a sentir con tal fuerza que a veces duele. Eso es algo que nadie sabe de ti, ni siquiera tú mismo lo sabes a veces. Pero, Leo, no hay nada malo en ser así, al contrario, tienes que recordar que tu corazón es algo en peligro de extinción. Corazones como el tuyo faltan en el mundo. Y por mucho que digan, que hablen, que critiquen, recuerda que ellos jamás podrán a llegar a ser lo que tú eres.