Ser Géminis no es algo fácil. Tener que convivir con una mente llena de dudas, de indecisiones, de cambios de humor, de impulsividad no es algo fácil para nadie. Géminis tiene un lado muy oscuro, tiene una personalidad no apta para todos los públicos. Genera un misterio que hace que todo el mundo quiera conocerle y quiera saber más de él, pero lo que no saben es que ese misterio puede llegar a ser muy peligroso.

Una de las peores cosas de ser Géminis es que es alguien a quién le cuesta muchísimo comprometerse al 100% con algo o alguien. Odia sentirse controlado y atado. Prefiere estar solo antes que encerrado en algo que no le deja ser él mismo. Ser fiel amante de la libertad no es algo malo, pero para Géminis ser así le cierra muchas puertas. Lo peor de ser Géminis es que es muy difícil hacer que cualquier relación dure…

50 Cosas de Géminis

Otra de las peores cosas de ser Géminis es esa naturaleza tan despreocupada e impulsiva que tiene. Es de esas personas que se lanza a tomar decisiones sin ni siquiera pensar en las consecuencias y sin ni siquiera tener un plan B preparado por si las cosas salen más. Géminis no tiene miedo a vivir la vida y sabe disfrutar de ella, pero el problema llega cuando las cosas le empiezan a salir mal. Ahí empieza el drama, el malhumor y la mala vibra. Y todo porque no es capaz de encontrar una salida a esa situación. Por culpa suya, por no haber meditado antes las cosas.

Pero lo peor de todo es esas ansias características de todo Géminis. La mayoría de los Géminis saben lo que es la ansiedad. Su cuerpo siempre está estresado y agobiado, pase lo que pase. Tiene tantos pensamientos en su mente y cambian tan rápido que eso hace que al propio Géminis le cueste muchísimo gestionar todo lo que siente y todo lo que pasa por su cabecita. Lo peor de ser Géminis es que se agobia con muchísima facilidad y le cuesta ver más allá.

El lado oscuro de Géminis

Cuando esto sucede, se transforma y se vuelve una persona apagada e incluso malhumorada con el resto del mundo. Ser Géminis no es nada fácil. Si convivir con esos cambios de humor no es fácil para los demás, imagínate para el propio Géminis.