Todos tenemos debilidades y justo es eso lo que nos hace ser diferentes, lo que nos hace ser humanos y reales. Pero todos tenemos nuestro talón de Aquiles, esa debilidad de la cuál nos diferenciamos de los demás. Esa debilidad que es única en cada signo del Zodiaco. Cáncer, tu talón de Aquiles es que eres demasiado sensible. Y ojo, que hay gente que daría cualquier cosa por ser tan sensible y por sentir tanto cómo tú, pero a veces esa sensibilidad te hace ser una persona demasiado vulnerable.

Todo esto te convierte en una persona demasiado dependiente de las emociones, del amor y de las personas.

Pueden convertirte en una persona que le da miedo lidiar con la vida real, con la vida en la que sufres, en la que caes, en la que te rompen el corazón.

Dependes demasiado del amor, Cáncer, y sobre todo dependes de las personas que te rodean y que de verdad quieres. Las dependencias tan extremas nunca fueron buenas… Dejar tu lado más vulnerable a la vista siempre no es bueno para ti porque hace que los demás sepan perfectamente dónde atacarte. Tienes demasiado miedo al rechazo, a la soledad, a que te rompan el corazón, a que no te valoren como te mereces. Cáncer, tienes tanto amor para dar a todo el mundo que te duele demasiado cuando ese amor no es recíproco.

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Eres muy fuerte, Cáncer, pero a veces no lo muestras tanto cómo deberías.

Dejas tu corazón al descubierto y haces que los demás puedan atacarte fácilmente. Ese es tu punto débil, tu talón de Aquiles. A partir de ahora, Cáncer, por favor, cuida mucho más tu autoestima y cultiva tu amor propio. Hazte fuerte por dentro, pero, sobre todo, por fuera. Déjales bien claro a los demás quién eres y todo lo que eres. Esto te ayudará a callar la boca a todos aquellos que pensaban que podían hacerte daño fácilmente.