Cada signo del Zodiaco tiene su forma de enfrentarse al dolor. Cada uno sufre a su manera. Unos prefieren callarse y tragar hasta que no pueden más. Otros, en cambio, son de los que optan por hablar de ello para que al final no termine doliendo más de la cuenta. Así es cómo se relaciona Cáncer y el dolor:

¿Pretender que Cáncer se calme, piense, de mil vueltas al asunto y no explote para agarrar la tranquilidad extrema? ¿Quién sería ese Cáncer y qué habéis hecho con el de siempre? Para empezar, Cáncer no puede pensar, pensar y pensar para después actuar. Es de los que actúan, dejan huella, arrasan con todo y después, si les sobra tiempo, tienen ganas y quiere se explica. Cuando Cáncer tiene un conflicto interno o está repleto de angustia interna, no lo puede esconder por mucho tiempo.

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo hubo un Cáncer que pudo reprimir sus ganas de contar algo que le atormentaba durante ¿5 minutos? Es broma, obvio. Hay que dejar muy claro una postura súper esencial para Cáncer. No sabe, ni quiere, ni va a aprender a reprimir sus ganas de querer contar lo que le pase. Cáncer debe de contar su angustia a una mano amiga, un conocido o incluso alguien que conozca de hace poco.

Si no lo hace, explota. Y si Cáncer explota, tenemos un problema. Es una persona muy emocional, sentimental y verdaderamente tierna. Aunque de primeras no lo aparente, es así. Y si tiene algún tipo de preocupación que le quita el sueño, tiene que sacarla fuera. Tiene que combatir sus miedos, buscar soluciones y hablar del tema. Solo con eso, con hablar, Cáncer ya se siente mucho más a gusto. No quiere que vayan a su rescate y le solucionen la vida. Quiere apoyo, alguien que le aconseje desde el corazón, un hombro al que acudir cuando no pueda más y cariño. Mucho cariño. Lo demás, ya se verá. No hay que olvidar que Cáncer puede con todo lo que se le presente. En el fondo, la angustia que pueda tener terminará siendo pan comido. Y lo sabe.