CÓMO REACCIONA LEO ANTE UNA INFIDELIDAD

Sabemos que Leo tiene un corazón noble, pero también que tiene orgullo para dar y regalar. Este signo es generoso con los suyos y con los no tan suyos, se entrega a la gente con todo lo que es y con todo lo que tiene… se entrega hasta que le traicionan y le hacen ver que o no se puede ser tan bueno o no se puede ser tan tonto. Vamos a ver cómo reacciona Leo ante una traición y cómo se maneja ante una situación de esta índole. ¿Tienes curiosidad?

EL DESAHOGO

Si Leo se da cuenta de que lo han traicionado gritará a los cuatros vientos quién es el desvergonzado/a que se atrevió a hacerle tal faena. Lo peor de todo, Leo gritará hasta quedar sin aliento a quien ahora se ha convertido en su enemigo acérrimo. El primer impulso para este signo de fuego es leerle bien la cartilla a la persona que ha dañado su fuerte pero sensible corazoncito, y es que Leo necesita desahogarse para calmar de alguna manera su dolor. Una traición es algo que sobrepasa a un error y nuestro amigo Leo puede entender casi cualquier cosa, pero la deslealtad no, ¡eso sí que no!

TRAICIÓN O INFIDELIDAD

¡No, no, no! No es lo mismo una traición que una infidelidad, o al menos para Leo. Si ya de por sí a este signo le cuesta muchísimo perdonar una traición, imagínense una infidelidad… eso es tocar ya mucho el orgullo y la valía de nuestro León. Cuando alguien le traiciona hace que nuestro Leo se sienta decepcionado, triste o abatido, pero cuando esa traición es por parte de una pareja y la cosa se trata de `cuernos´ este signo no sólo se decepciona, sino que se llena de rabia y rencor hasta el punto de hundirse en la miseria, ponerse en posición fetal y no levantar cabeza por unos días… pero ¡eh! por unos días sólo, luego se levanta e inicia un nuevo camino en el que va soltando los lastres del pasado y los malos sentimientos. ¿Veis por qué no es lo mismo una traición que una infidelidad? Simplemente porque para Leo el resultado que provocan ambas conductas no es el mismo…

LA VENGANZA

Dicen que la venganza se sirve en plato frío, pero para Leo es difícil que espere incluso a llegar a entibiarse para ejecutarla… es más, como se enfríe ni se venga. Leo es una de dos, o se venga en plan impulsivo y sobre la marcha con lo primero que se le pase por la cabeza o lo deja pasar pensando en cómo vengarse más adelante sin que tenga consecuencias por ello. Ahora bien, conforme pasa el tiempo se aplaca la rabia del León y este se olvida de ese sentimiento oscuro y siniestro que le produce el deseo de venganza. Lo curioso de todo esto es que aun así Leo guardará en su interior una pequeña marca por lo que le hicieron… y en el futuro, aunque no se vengue nunca más será el mismo/a con la persona que le traicionó.

EL PERDÓN

¡Qué te perdone tu madre! Diría Leo ni corto ni perezoso cuando la persona que le traiciona le pide disculpas. Este signo no puede negar lo que siente, y aunque lo veamos decir ¡sí, te perdono!, dentro de sí estará diciéndose ¡nunca más Santo Tomás! Leo puede perdonar una traición de boca para afuera, pero hasta que no le demuestren con actos un verdadero arrepentimiento y siempre cuando esa traición no haya rebasado los límites, Leo no puede perdonar así como así… no cuando es una traición de lo que estamos hablando. Este signo se toma muy a pecho las cosas que son realmente serias como son la amistad, el amor o la familia, ellos nunca traicionarían a sus seres más queridos y como mínimo esperan exactamente lo mismo… ¡es lo lógico!

SEGUNDAS OPORTUNIDADES

Leo cree en las segundas oportunidades, pero de ahí a que se la dé a quien le traiciona va un trecho. Cuando este signo considera que lo que le han hecho es una traición en toda regla entonces se la piensa dos veces antes de dar una oportunidad ¿quién le garantiza que no se lo harán de nuevo? Y si Leo decide por lo que sea perdonar y comenzar de nuevo estará mirando por el rabillo del ojo para cerciorarse de sí hizo o no lo correcto… y a la mínima que vea algo raro mandará al mismísimo demonio a quien se pasó con él o con ella de la raya. Una cosita, Leo infidelidades no se las perdona a nadie ¡que quede claro!