Cada signo del Zodiaco tiene su forma de enfrentarse al dolor. Cada uno sufre a su manera. Unos prefieren callarse y tragar hasta que no pueden más. Otros, en cambio, son de los que optan por hablar de ello para que al final no termine doliendo más de la cuenta. Así es cómo se relaciona Libra y el dolor:

Libra lidia con el dolor como puede y como buenamente sabe. Quiere hacer creer a su gente que todo está bien, pero en el fondo, sabe perfectamente que su cara lo dice todo. Es un libro abierto que siempre muestra lo que no quiere en el momento menos oportuno. Libra, aunque pretenda con todas sus fuerzas tapar su preocupación, no puede. Sus nervios aumentan, su ansiedad se dispara y su cara incluso cambia un poco de color.

Odia tener la sensación de no tener absolutamente and abajo control. Es aire, pero aun así, ama tener el control sobre todas las cosas que están en sus manos. Cuando el dolor, llama a su puerta, Libra no la da portazo y la cierra la puerta en toda la cara. Tiene que hacer honor a su educación y actúa como un buen anfitrión. La acoge y la da lugar en su vida.

El mundo de Libra en ese momento es un perfecto caos, de pies a cabeza. Un torbellino en estado puro que nadie sabe por dónde va a salir. Tiene el don de dar la vuelta a la tortilla cuando menos te lo esperas y de la manera más alucinante. Puede pasar del agobio y del estrés extremo, a la cordura y la sabiduría innata en cuestión de segundos. De un extremo, al otro. Dejando a todo el mundo con la boca abierta hasta el suelo. De una situación de dolor al máximo, hacia el extremo de la clama más absoluta y del triunfo asegurado. Libra y el dolor. El dolor y Libra, un estado de ánimo natural en alguien muy inquieto de mente y cálido de corazón. Libra puede con esto y más. Así que no, no es un problema.