Si has nacido el 17 de marzo, te caracterizas por ser una persona demasiado inquieta. Siempre estás de aquí para allá y no paras hasta encontrar tu lugar. Tu vida esta llena de aventuras y si paras, te aburres. Eso sí, todo tiene un propósito. Tú nunca haces las cosas porque sí, todo es importante para ti. Tu vida será una auténtica montaña rusa, llena de distintas de experiencias. Hay cosas que saldrán bien y otras no tan bien, pero tú siempre te quedas con lo bueno. Eres una persona que se adapta bien a los distintos cambios.

Puedes llegar a ser una persona súper sociable y con mucho carisma, pero tendrás épocas de tu vida en las que necesites aislarte. Te gusta mucho participar en causas sociales, compartir tus experiencias con los demás, pero también adoras la soledad. No existe el punto intermedio y tienes que aprender a manejarlo. En tus épocas más oscuras, puedes llegar a pasar mucho tiempo a solas y olvidarte de lo bonito que es compartir tu vida con los demás.

Los mayores desafíos para ti están en las relaciones. A lo largo de tu vida te darás cuenta de que nadie es lo que dice ser, que casi todo el mundo termina traicionando de una manera o de otra. Eso te convertirá en alguien desconfiado, cuando tú no eras así por naturaleza. Te cuesta mucho dejar que alguien sea tu amigo, porque ya conoces la cara b de las personas. Los dramas en el amor también son comunes en tu vida, pero menos mal que todo eso te servirá de aprendizaje.

Si has nacido el 17 de marzo, eres una persona a la que le ha marcado muchísimo su pasado. Si ya estás en una edad adulta, lo sabrás. Si todavía eres adolescente, probablemente estén intentando lidiar con algo muy fuerte. Es todo eso lo que te ha hecho darte cuenta de muchas cosas. Son las vivencias lo que te ha convertido en lo que eres ahora mismo o lo que te convertirá en lo que serás en un futuro. Para ti el pasado es algo muy importante y aunque haya sido oscuro, nunca renegarás de él.

En el trabajo eres alguien que siempre, SIEMPRE, se deja llevar por lo que le dice el corazón. Dejas tu lado más racional de lado para hacer lo que sientes que debes hacer. De hecho, es posible que a lo largo de tu vida cambies de trabajo o de ciudad por amor, por hacer lo que te pide el corazón.