POR QUÉ NO OLVIDARÁS A CAPRICORNIO

Es imposible de olvidar a Capri, por las cosas buenas o por las cosas no tan buenas que siempre le han rodeado.

Tenía fuerza, tenía coraje para hacer que todo el mundo hiciera al final lo que debía hacer, lo que Capri quería que hicieran. Es cierto que tenía su genio y su carácter fuerte… Fortísimo… Un carácter cabrón. Pero a la vez era tan sumamente noble que acababa compensando. Podrías tener un millón de batallas y de guerras con la Cabra, estar a su lado no era fácil, eso seguro. Pero tenía tantas virtudes que al final las “cosas malas” solamente quedaban a un lado. Capricornio era testarudo, mucho, y terco, y a veces demasiado gruñón, podía quejarse todo el tiempo porque algo le parecía mal, o porque no le apetecía ser un mandado de la vida. Pero al final, con pasarle la mano por el lomo sabías que lo tenías hecho.

No todo el mundo sabía llevar a Capri pero en el fondo, era muy fácil de llevar.

Con un poco de comprensión, de amor y sobretodo de lealtad, lo tenías comiendo de tu mano. ¿Era mucho pedir? Creo que no. Es cierto que al principio, cuando Capricornio se marcha, quizás no le extrañas tanto como lo harás después. Porque será después cuando entiendas que en el mundo sigue habiendo trabas, y problemas, y que Capricornio hacía de ese bastón donde apoyarte, y a su lado, pasara lo que pasara, sabías que se acabaría solucionando. Con la Cabra al lado aprendías a madurar, a ser mejor persona, a tener responsabilidades y a entender la realidad de la vida. Aprendías a ser fuerte, a soportar el dolor pasara lo que pasara, a ver los dos lados de la vida, lo bueno y lo malo, aprendías a valorar.

Capricornio puede tener muchas cosas “malas”, podía ser frío, y duro, y no tener una mierda de tacto a veces, pero le debes muchas cosas, casi todo el mundo debe algo a Capricornio.