POR QUÉ NO OLVIDARÁS A VIRGO

A Virgo no se le olvida fácilmente porque es muy complicado encontrar a alguien igual.

Es esa persona que contestaba a tu mensaje fuera la hora que fuera, esa que te decía que mandarás un mensaje cuando llegaras a casa diciendo que estabas bien. Virgo podía escucharte horas y horas hablar de un mismo tema con paciencia, y sobretodo si sabía que así te iba a quedar más a gusto después. Virgo te recordaba cada día que con trabajo y constancia todo era posible, que sólo debías tener las agallas para empezarlo. Lo que quisieras. Se reía de ti si te caías pero era la primera persona en recogerte, en ayudarte después. Siempre te decía que todo estaría bien, aunque por dentro le temblaran las piernas. Virgo era fuerte y hacía, de alguna manera, fuerte al resto. Trataba de hacer que entendieras que no ibas por buen camino, o que ibas por el mejor, y era duro al hacerlo, pero gracias a eso eficaz.

Virgo quizás no te decía a todas horas que te quería o que te amaba, prefería siempre demostrarlo con hechos.

Conocía tus secretos más oscuros pero jamás juzgaba por ello, siempre te recordaba que merecías algo mejor, que creía en ti, y que eras fuerte para superar cualquier obstáculo. Virgo era esa persona que estaba, literalmente, a una sola llamada de distancia, que te hubiera defendido hasta la muerte, hasta el final. Esa persona que hubiera sido leal, que quizás hubiera cometido errores pero jamás con maldad, jamás con saña. Virgo era raro, diferente, único… Y a la vez hermoso, especial, increíble… Y por eso la gente nunca podrá olvidarlo, porque, a pesar de ese carácter fuerte y a menudo complicado, te llevaba al cielo cuando quería…